El año 2009 ha representado un cuento de hadas para el fútbol mundial: los que juegan bien, ganan. El protagonista de esta historia es el Barcelona de Pep Guardiola que, elevando el nivel de fantasía y esfuerzo a la enésima potencia, ha vencido en todos los frentes. La consecución de la Champions League en Roma, el 2-6 en el Bernabéu, la inclusión de Pedrito en el equipo para vencer la Supercopa de Europa y la última victoria en el Mundial de Clubes de Abu Dhabi han sido los hitos de la temporada en la que este Barcelona se tutea con el Brasil de Pele, el Milán de Sacchi o la Naranja Mecánica de Cruyff.
El fútbol ha disfrutado en este año que acaba de muy buenos momentos. Han vencido los que quieren disfrutar y hacer disfrutar con una pelota de por medio. En una década de grandes bloques defensivos, con tácticas muy bien estudiadas para destruir el juego de los rivales y maniatar a las figuras del equipo contrario, el grupo de futbolistas liderados por
Pep Guardiola ha devuelto la sonrisa al espectador que agonizaba con empates a cero y victorias por la mínima. Al deporte del balompié se puede jugar de muchas maneras y vencer encerrándose atrás, pero el mejor sabor de boca llega cuando se juega mejor que nadie y se levanta el trofeo.
La temporada que ha realizado el
Fútbol Club Barcelona es histórica, irrepetible y legendaria. Es histórica e irrepetible porque ningún club ha logrado levantar seis títulos en un solo año. El camino hacia la gloria eterna comenzó para los catalanes en el estadio de
Mestalla frente a un
Athletic de Bilbao agresivo que se adelantó en el marcador. Pero la máquina blaugrana remontó de manera incontestable llevándose el trofeo y a los vascos por delante: 4-1 en el marcador y la
Copa del Rey en las vitrinas. Con la
Liga en el bolsillo tras los pinchazos del
Real Madrid y el apabullante
2-6 en el Santiago Bernabéu, llegó la cita más importante del año y la piedra angular del proyecto, la
Champions League.
El Barça se presentó en la final de
Roma el 27 de mayo tras derribar con su fútbol al rocoso
Chelsea. El único equipo que paró el juego blaugrana cayó con un golazo agónico de
Andrés Iniesta en el último minuto en
Stamford Bridge. El último escollo que separa a los de Guardiola de conseguir el triplete era el
Manchester United de Cristiano Ronaldo, campeón de Europa en 2008, líder indiscutible del fútbol inglés y admirado en todo el mundo por su juego. Pero no se tuvo constancia de la presencia de los ingleses en todo el partido. El
Barcelona salió a disputar una final de Champions League y terminó entrenando. El dominio absoluto de
Xavi -además dio el pase que remató
Messi a las mallas para poner el 2-0-, el veneno de
Iniesta entre líneas y el juego fluido de combinaciones desbordaron a los ingleses. Sólo hubo un equipo en el campo.
El “tricampeón” empequeñeció a uno de los mejor clubes de la historia en 90 minutos.Tras la borrachera de títulos y con el verano de por medio, el genial grupo azulgrana encaró el mes de agosto con la posibilidad de igualar al Barça de las “
Cinco Copas”, que liderado por
Ladislao Kubala y entrenado por
Ferdinand Daucik, ganó todo lo que jugó en 1952. El posible descenso en la motivación y la vuelta de unas vacaciones muy merecidas preocupaba a
Guardiola. Pero el preparador catalán decidió incluir en su plantilla de forma definitiva a
Sergio Busquets y Pedrito, dos chavales que ya había entrenado en la cantera con mucha hambre. Los novatos no solo respondieron positivamente sino que fueron determinantes. El canario
Pedrito anotó en la
Supercopa de España que el Barça le ganó sin problemas al
Athletic de Bilbao (dos victorias por 1-2 y 3-0) y en la
Supercopa de Europa frente al
Shaktar Donetsk. El encuentro de Mónaco se había trabado y los catalanes no conseguían la alegría en su fútbol por lo que no llegaban a posiciones claras de gol. Pero
Messi encontró un hueco en la zaga ucraniana y
Pedro comenzaba a agrandar su leyenda marcando el único gol del encuentro.
Con la
venta de Samuel Eto´o y la llegada de Zlatan Ibrahimovic comenzó una nueva campaña liguera y de Champions League en las que el Barça ha sufrido más de lo esperado para obtener resultados positivos. Pero 2009 reservaba una alegría más al fútbol y a la parroquia barcelonista. El ambicioso y cansado grupo de Guardiola puso rumbo al paraíso de
Abu Dhabi para enfrentarse a los campeones de América y de Asia. Tras derrotar sin problemas al
Atlante mexicano que lideraba
Santiago Solari –en el que
Pedro anotó convirtiéndose en el
único futbolista que ha anotado en 6 competiciones en un año-, llegó el momento para la historia: la final del
Mundial de Clubes, la posibilidad de ser los únicos en ganar 6 títulos en un año. El
Estudiantes argentino se adelantó en el marcador y jugó a contemporizar y aguantar el resultado. Y lo hizo muy bien. Pero el monstruo azulgrana de fútbol tarde o temprano encuentra un hueco y lo aprovecha.
Pedro remató de cabeza a la red en el minuto 88 y en la prórroga
Messi puso la guinda con el pecho para celebrar el
Mundial de Clubes, los seis títulos, su Balón de Oro y su FIFA World Player.
El carácter de legendario al equipo del que disfrutan los aficionados del Barcelona y del fútbol en general va más allá de los títulos logrados. Está refrendado por ellos pero los sobrepasa. Este es un equipo de leyenda porque hace un fútbol que nadie ha practicado desde hace muchos años. Bajo la batuta de
Xavi e Iniesta, con el protagonismo de
Messi, la efectividad de
Ibrahimovic y Pedro, el trabajo y calidad con el balón de
Keita, Busquets y Dani Alves, y la seriedad defensiva de
Puyol, Piqué y Abidal,
Guardiola tiene en sus manos la perfección. Todos juegan bien, no pierden la pelota, buscan al compañero mejor situado, aceleran o frenan el ritmo del partido según les conviene. Este Barcelona legendario sale a jugar para divertirse y lo consigue siempre. Nadie le ha plantado cara en 2009 y se prevé que en mucho tiempo nadie le va a parar si no es encerrándose atrás y rezando.
Los aficionados al fútbol de estos años podrán decir a sus hijos o nietos que vieron jugar al Barcelona de Messi, Xavi e Iniesta como antaño se decía del
Madrid de Di Stéfano, el Ajax de Cruyff, el Milán de Van Basten o el Brasil de Pele en 1970. El balompié está de enhorabuena porque la justicia y la belleza se han unido para formar un equipo insuperable que gana haciendo disfrutar a todo el que lo ve, sea aficionado de los colores que sean.
Con este conjunto de jugadores el fútbol está muy bien conservado. La unanimidad alcanzada en reconocer la excelencia de los de Guardiola solo puede producir orgullo a los aficionados españoles que siempre podrán presumir de ver jugar a uno de los clásicos del fútbol de todos los tiempos.
Mejores momentos del Barcelona en 2009