Lunes 28 de diciembre de 2009
2009 acaba con el PP por delante del PSOE en intención de voto, según el CIS. El dato en cuestión no es nuevo, dado que desde mediados de año la tendencia apunta hacia una eventual victoria popular, de celebrarse unas elecciones generales para las que, con toda probabilidad, aún falta mucho tiempo. Bien es verdad que al partido presidido por Mariano Rajoy le han lastrado considerablemente asuntos tales como la trama “Gürtel” en sus vertientes madrileña y valenciana, así como la pugna entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón en la capital y, en menor medida -pero no por ello menos importante- el esperpento de la sucesión en Caja Madrid.
Por parte del PSOE, son tantos los frentes abiertos que no se sabe muy bien por cuál de ellos puede haber perdido más votos: la calamitosa gestión de la crisis económica, la deplorable y errática política exterior, los palos de ciego en materia energética o su entreguismo a las formaciones nacionalistas. La ciudadanía no se deja engañar tan fácilmente, por más que Zapatero siga insistiendo en su política de “pan y circo” -aunque mejor sería decir “subsidios y cortinas de humo”- y haciendo guiños radicales para ocultar los problemas que de verdad acucian a la sociedad española.
Lo preocupante de todo ello es la lectura que de estos sondeos hacen en las sedes de ambos partidos en Génova y Ferraz respectivamente. Unos, los socialistas, ven que el desgaste no les está pasando tanta factura como debería, en parte quizá por la incompetencia del principal partido de la oposición y su palmaria incapacidad a la hora de ilusionar a un electorado hastiado. Estos, a su vez, los populares, se contentan con ir por delante del PSOE en las encuestas, dejando que su labor de oposición la hagan los datos aportados por los medios de comunicación, en lugar de hacer y proponer algo ellos por sí mismos. Entre los dos están consiguiendo desencantar cada vez más a una sociedad que busca con denuedo alguna opción en la que confiar para afrontar los retos de España en 2010, que son muchos y difíciles. Acaba el año, y lo único cierto es que ninguna de las dos principales formaciones políticas del país ha estado a la altura de las circunstancias. ¿Será diferente el año entrante?