Hebe Cue | Lunes 28 de diciembre de 2009
Una de las mayores alegrías para los migrantes mexicanos que se encuentran en Estados Unidos es visitar a sus familias en las fiestas navideñas. Muchos no pueden hacerlo, principalmente por la falta de un estatus legal que les permita regresar sin dificultad al lugar donde emigraron. Sin embargo existe un grave riesgo para muchos de esos mexicanos que desean regresar a su país por unas semanas, cargados de regalos y anécdotas para contar a sus seres queridos. Aún cuando existen campañas de bienvenida como la del Programa Paisano, cuyo lema dice “Paisano, bienvenido a casa”, o la campaña de la Cámara de Diputados “Diputada amiga, Diputado amigo”, los migrantes se enfrentan a una serie de abusos, robo y extorsión por parte de agentes aduanales, policías de caminos, y funcionarios estatales y municipales.
La Cámara de Diputados calcula que, para el 27 de diciembre, los mexicanos procedentes de Estados Unidos habían pagado alrededor de 54 millones de euros en extorsiones, que representa cerca de una tercera parte del dinero en efectivo y regalos que ingresaron al país. Los migrantes se enfrentan a detenciones constantes, además de los establecidos retenes aduanales, en su viaje al lugar de origen. Según un diputado del PRD, un migrante que viaja en coche es detenido en promedio siete veces desde que cruza la frontera hasta su pueblo, y en cada una de estas ocasiones paga alguna cantidad a los agentes policíacos o aduanales.
Aunado a la extorsión por parte de las autoridades, que deberían proteger en vez de robar y abusar, existe el peligro de las bandas criminales que asaltan constantemente a los mexicanos que viajan a México durante las fiestas. En muchas carreteras del país existe el peligro de ser detenido por delincuentes que despojan de todo el dinero y regalos a los viajeros, e incluso corren el riesgo de ser secuestrados.
Las iniciativas gubernamentales, como el Programa Paisano que contempla medios para denunciar actos de corrupción y abuso, no han servido. Por un lado existe desconfianza por parte de las víctimas en cuanto a la efectividad y seguridad de hacer tales denuncias. Muchas personas creen que no se resolverá nada con denunciar; no hay confianza en las instituciones. En parte esto es cierto. Existe una gran impunidad en México, la corrupción está muy arraigada y extendida en las diferentes instituciones de gobierno, y los procesos judiciales no parecen ser muy eficientes.
Puede haber muchas campañas bien intencionadas, pero si el poder judicial no funciona, si las personas no denuncian, y si no se “limpian” las instituciones policíacas, viajar a México en Navidad seguirá siendo un peligro.
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