Joaquín Vila | Domingo 02 de marzo de 2008
Un combate de boxeo puede ser una buena metáfora para narrar el debate de esta noche. Los púgiles llevan concentrados días hurgando en las hemerotecas para encontrar los flancos débiles del adversario. Están preparados para aguantar los 12 asaltos del combate y saben que hasta el último segundo, antes de que se oiga el gong que hará sonar Olga Viza, un buen derechazo en el hígado puede dar con el adversario en la lona y alzarse con la victoria final. Porque esta noche Zapatero y Rajoy se lo juegan todo. Los aullidos mitineros con que durante esta semana atronarán España entera sólo sirven para despilfarrar. Los votos, tal vez los decisivos, están hoy en juego sobre la lona del ring preparado en el Palacio de Congresos de Madrid.
En cualquier combate, el aspirante tiene que ganar con claridad. Una victoria a los puntos, como la del debate anterior, no servirá de nada. O Rajoy noquea claramente esta noche a Zapatero o puede olvidarse de ganar el 9-M. Por eso, tiene que arriesgar, atacar sin piedad, salir arrollando, dispuesto a golpear en los flancos más débiles de su adversario. Que Zapatero tiene muchos, pero se defiende con maestría, además de con malas artes, agarrando a Rajoy con Aznar, la Guerra de Irak o la crispación cuando se ve acorralado. Pero el candidato del PP ya le zarandeó a gusto en muchos momentos del debate del lunes pasado, sobre todo cuando le acusó de traicionar a las víctimas del terrorismo. El candidato del PSOE estuvo grogui unos segundos, se tambaleó y casi se desploma. Quizás Rajoy no supo noquearlo entonces, pero no olvidará que ése es un flanco más que débil del presidente. Y, si no, que se lo pregunten a las víctimas.
Zapatero, según cuentan sus entrenadores, se ha estudiado a fondo el guión y lleva preparada toda la artillería pesada que le han dispuesto y que se basa, en esencia, en desprestigiar la figura política y hasta la personal de Rajoy. Y las malas artes son las que mejor manejan en el PSOE. Ya nadie duda, por poner un ejemplo, de que el vuelco electoral de las últimas elecciones se produjo por la agitación organizada desde Ferraz tras el atentado del 11-M. Y ahora, siguen dispuestos a todo con tal de mantener el poder.
Zapatero sabe que Rajoy le ganó en el primer combate. Por eso, aunque su estrategia será más defensiva, por aquello de mantener el cinturón de campeón, también saltará a la yugular en cuanto vea el hueco. Pero Rajoy se presenta con la lección aprendida, con los músculos en tensión y, sabedor de que ésta es su última oportunidad. Sólo si vence por KO, sólo si hace morder la lona a Zapatero golpeándole en el hígado con todas las tropelías que ha cometido en estos cuatro años, puede alzarse con el triunfo, un triunfo que supondría el cambio de Gobierno.
Porque si Zapatero sale indemne del combate de esta noche, puede ser España la que salga noqueada tras otros cuatro años de Gobierno socialista.
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