Coincidiendo con las elecciones generales y en medio de la difícil situación en la que se encuentran las relaciones Iglesia-Estado, 78 obispos españoles elegirán, a partir de las 11:00 horas de este lunes, la nueva composición de la Conferencia Episcopal Española (CEE). La XCI Asamblea Plenaria de la CEE arrancará con el discurso de su actual presidente (y lo más seguro, futuro) monseñor Ricardo Blázquez. Como novedad de este año, quien lo desee podrá seguirlo en directo a través de la
página web de la CEE.
Una vez finalizado el discurso inaugural, única sesión abierta a la prensa, los prelados decidirán en primer lugar, entre el lunes y el martes, quién será durante los próximos tres años el
primus inter pares. Todo indica que los prelados apuesten por la continuidad y Blázquez renueve en el cargo por un trienio más. Pero, si bien, en las elecciones de la Casa de la Iglesia no hay candidatos, la "batalla electoral" del episcopado se lidia entre el presidente actual y el que ha estado al frente de la CEE durante seis años, su predecesor monseñor Antonio María Rouco Varela.
Entre los dos obispos existen pocas diferencias teológicas. Los colocan a ambos en el sector "conservador" y han seguido prácticamente el mismo camino. Sin embargo, a la hora de enfocar el papel de la Iglesia en la sociedad actual y las relaciones con el mundo de la política, muchos consideran que Blázquez ha apostado por la moderación frente a la implicación de Rouco en los intentos de que la Iglesia ocupe el lugar en la escena pública que hasta ahora había tenido.
El contexto en el que se encuentra la Iglesia en la actualidad tras los ataques perpetrados por el Gobierno socialista obliga a especular con otro "candidato". La fuerza del liderazgo de Rouco podría contrastar con la apuesta por el diálogo de Blázquez. El cardenal arzobispo de Madrid ha protagonizado importantes manifestaciones públicas, como la del encuentro de las familias de la plaza de Colón del 30 de diciembre, de las que se hicieron eco los dirigentes socialistas para criticar más si cabe a la cúpula de la Iglesia. Algunos creen que la presidencia de Rouco podría ser la conveniente si el PSOE gana las elecciones del 9 de marzo para adquirir la fuerza suficiente para "luchar" contra un nuevo Gobierno socialista cuyo dirigente ya ha anunciado que "pondrá los puntos sobre las íes a los obispos". Otros, sin embargo, opinan que es precisamente el actual presidente de la CEE, monseñor Blázquez, el que, con su diálogo, mejor se entienda con el Ejecutivo de Zapatero.
Pero, a pesar de que el voto de los prelados es secreto (con papeletas) y no se sabrá hasta lo más seguro este martes, parece que el que será Blázquez el que saldrá elegido porque, antes que la política, lo que prima en la Iglesia es la comunión. También cuenta la continuidad histórica que ha reinado en la Conferencia Episcopal. Hasta ahora, excepto monseñor Quiroga Palacios que no quiso ser reelegido, los presidentes de la CEE siempre han sido votados para un segundo mandato.