El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aspira a liderar la recuperación económica de la Unión Europea tras pasar sin pena ni gloria por las últimas cumbres mundiales. Desde Washington, donde asistió a la reunión del G-20 porque Francia le cedió la silla, a Pittsburgh, donde mendigó una mayor presencia en el Fondo Monetario Internacional.
José Luis Rodríguez Zapatero ha intentado colarse en todas las fotos internacionales posibles durante el último año. Desde noviembre de 2008, cuando Francia le cedió un asiento para presenciar la
cumbre del G-20 en Washington, el jefe del Ejecutivo español ha acudido a otras cuatro cumbres económicas mundiales. Eso sí, en tres de ellas estuvo presente por la invitación personal de los organizadores y no por pertenecer a ninguna de las potencias más desarrolladas.
"Ha llegado la hora de España", manifestó Rodríguez Zapatero este verano tras la cumbre del G-8, a la que acudió invitado por Silvio Berlusconi. El presidente español mostró entonces su empeño en consolidar la posición de nuestro país, pese a no pertenecer al G-8, ni al G-14, ni al G-20.
Incluso después de que mandatarios como Nicolas Sarkozy o Silvio Berlusconi apostaran este verano por fortalecer el G-14, grupo en el que España nunca ha participado, Zapatero concluyó que, sea cual sea el modelo elegido, "España debe estar".
La silla cedida en WashingtonLa primera de las apariciones internacionales vendida a bombo y platillo por el Gobierno fue la asistencia a la reunión del
G-20 en Washington el
15 de noviembre de 2008. Sin embargo, España no estaba entre los invitados iniciales.
Tras una intensa actividad diplomática, finalmente
fue Francia la que le cedió un asiento a Rodríguez Zapatero de los dos que le correspondían (uno por pertenecer al G-8 y otro por ostentar la presidencia de turno de la Unión Europea).
Reunión del G-20 en Washington
En este marco, España presumió de un sistema financiero nacional solvente y fuerte frente a otros países que habían visto hundirse a gigantes bancarios. Meses después, el Banco de España dejaría en evidencia dicha solidez financiera al intervenir Caja Castilla-La Mancha.
El inicio de la recuperación en abril de 2009Cinco meses después, el
G-20 volvió a reunirse en
Londres, encuentro al que España volvió a asistir en calidad de país invitado. Aún así, el presidente del Gobierno llegó a afirmar que España se había consolidado como "una potencia en el ámbito internacional".
También erró entonces Zapatero, que esperaba que esta cumbre fuera "el inicio de la recuperación" tras una crisis causada, a su juicio, por la "codicia" del sistema financiero, así como "el principio del fin de los paraísos fiscales".
El "G-8 Plus"En julio fue el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, quien hizo posible que el presidente español estuviera presente en la
cumbre del G-8 celebrada en L'Aquila, centrada en la crisis económica, el cambio climático y el hambre.
Cumbre del G-8 celebrada en L'Aquila en julio de 2009. EFE
Pero no sólo España obtuvo el estatus de invitado en esta reunión. También Holanda, Suecia y Dinamarca acudieron en la misma calidad.
Además, el jefe del Ejecutivo español no participó en las primeras sesiones de trabajo de la cumbre, sino que su incorporación tuvo lugar en la
reunión dedicada a la seguridad alimentaria. El Gobierno entendió el gesto como un reconocimiento al esfuerzo realizado en los últimos años en la lucha contra el hambre y la pobreza.
Consejo Europeo extraordinarioEn septiembre del año pasado, y por primera vez desde noviembre de 2008, España no necesitó una invitación especial para participar en una reunión internacional. En esta ocasión, ocupó el puesto que le correspondía en el Consejo Europeo extraordinario en el que los líderes de los Veintisiete acordaron una postura europea común para la cumbre del G-20 que se celebraría en Pittsburgh una semana más tarde.
Última parada en PittsburghEl presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, junto al presidente de EEUU, Barack Obama. EFE
El 25 de septiembre fue la última vez que se reunió el G-20. En esta ocasión, España, que recibió una invitación extraordinaria del Gobierno de Estados Unidos, reclamó un aumento de su representación en el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Para ello, España propuso en Pittsburgh que los países sobrerrepresentados en el FMI traspasasen peso a los infrarrepresentados, sin importar si los beneficiados eran países en desarrollo o avanzados.
Fue su forma de presionar para evitar que la reforma del regulador aumentase sólo el voto de los países en desarrollo y no reforzase la representación española.
Después del periplo del último año, Rodríguez Zapatero ha garantizado que
España volverá a participar en las próximas cumbres del G-20. La vicepresidenta económica, Elena Salgado, no ha revelado qué gestiones está realizando el Gobierno para garantizar su asistencia a las siguientes cumbres del grupo. "Estamos teniendo una participación muy activa, haciendo aportaciones positivas y estoy segura de que seguiremos estando", reveló.
El G-20 está integrado por la Unión Europea (UE), el Grupo de los Siete (Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia y Francia) y Corea del Sur, Argentina, Australia, Brasil, China, India, Indonesia, México, Arabia Saudí, Sudáfrica, Turquía y Rusia. Juntos agrupan el 85 por ciento de la economía del planeta.