Una edición facsímil reproduce la única carta náutica hispánica que se conserva en España, la "Carta de Gabriel de Vallseca", de 1439, propiedad de la Biblioteca de Cataluña, aunque depositada en el Museo Marítimo de Barcelona.
Carta de Gabriel de Vallseca (Foto: Lumenartis.net)
La historia de la
única carta náutica hispánica que se conserva en España, la "Carta de Gabriel de Vallseca", de 1439, ha sido recogida en un libro publicado en edición trilingüe -castellano, catalán e inglés- por
Lumenartis.
La historia del pergamino es
rica en anécdotas como la protagonizada por George Sand y el pianista polaco Frederic Chopin, quienes en el invierno de 1839-40 apenas pudieron ver la carta náutica, ya que uno de los sirvientes del conde de Montenegro, su propietario, colocó un tintero sobre uno de los extremos para que la carta se mantuviera plana, pero la fuerza de la piel seca hizo que volviera a enrollarse y volcara la tinta sobre el documento.
Las secuelas del incidente todavía son hoy perceptibles, por la mancha y el ligero
deterioro de los pigmentos y del oro que presenta la obra en el sector correspondiente a las Azores y las islas Canarias.
Comprada en Italia e incorporada a las colecciones del cardenal Despuig a finales del siglo XVIII, pasaría por herencia al conde de Montenegro. La pieza había pertenecido a los Montenegro, en Mallorca, que la habían heredado del Cardenal Despuig (1745-1813), amante de las antigüedades, pero la trayectoria anterior a esta propiedad es desconocida.
En su libro "Un hiver à Majorque", George Sand hace referencia al incidente con esta Carta "comprada por
Américo Vespucio por 130 ducados de oro", una frase que aparece en el dorso pero que el propio Pujades pone en entredicho. La Carta abarca geográficamente desde Escandinavia y el Báltico, por el norte; a Irlanda, las Azores y las Canarias, por occidente: el cabo de Buyetder, por el sur, y el mar Rojo, el golfo Pérsico y el Turquestán, por oriente.
Una de las grandes aportaciones de esta carta náutica, además de su
escala poco común (50 millas se representan con una distancia de entre 0,85 y 0,90 centímetros) es la representación de las
islas Azores.
La
Carta de Vallseca de 1439 es "la primera obra conocida que pinta las 9 islas del archipiélago de las Azores, que sitúa y orienta, además, de una manera bastante más próxima a la realidad que el resto de obras anteriores que se han conservado". Considerado el más importante cartógrafo de la primera mitad del siglo XV, el barcelonés Gabriel de Vallseca, un judío converso, fue apadrinado en su conversión al cristianismo por el conocido jurista Joan de Vallseca, asesor del rey Juan I, y se estableció definitivamente con su taller en Mallorca.