Opinión

El nuevo báculo

Rafael Ortega | Domingo 10 de enero de 2010
El báculo que lleva Benedicto XVI esta coronado por una cruz clásica. Lo hemos visto en las últimas ceremonias que ha presidido el Papa. Un báculo en el que se apoya firmemente y que es un signo importante de su Pontificado. Juan Pablo II y Juan Pablo I llevaron siempre el que fue creado para Pablo VI, que era una cruz moderna en la que también se apoyaron cuarenta años de papado.

El hecho no tendría mayor significación sino fuera porque el báculo es un signo de autoridad y cada Pontífice quiere indicar el camino que va a llevar, sea corto o largo. Una autoridad que se muestra a través los documentos que publica en cada momento el Santo Padre o en los nombramientos de obispos, que normalmente se hacen para que sobrevivan al Papa, y por tanto siga vigente su doctrina. Ahora estamos viendo como llegan muchas jubilaciones de obispos y arzobispos creados por Juan Pablo II y se aceleran los nombramientos de nuevos prelados. En España, el 2010, va a tener nuevos nombramientos y la presencia del Nuncio, que presenta credenciales al Rey en esta semana, será decisiva, pues él es báculo del Papa en nuestro país.

Benedicto XVI es una persona mayor y por eso, como ya ocurrió con Juan XXIII, quiere dejar su impronta de una forma rotunda. Sus Encíclicas han sido magistrales y todas sus apariciones en público son unas excelentes catequesis, como la del pasado día seis, festividad de la Epifanía del Señor, en la que le bastaron al Pontífice unas breves explicaciones históricas sobre los Reyes Magos para introducir las ideas que deseaba destacar como que “la ciencia por sí sola no basta para comprender la realidad y que no debe creerse autosuficiente ni tener miedo de una supuesta contaminación con la palabra de Dios”.

Encuentros a los que han asistido, en el pasado año, casi dos millones trescientos mil fieles, según ha informado la Prefectura de la Casa Pontificia. Han sido cuarenta y cuatro las Audiencias Generales de los miércoles, además de las distintas Celebraciones Litúrgicas, así como el rezo mariano del Angelus, que el Pontífice ha dirigido los domingos y otras festividades. El Papa ha visitado varias poblaciones italianas, entre ellas las afectadas por el terremoto en la los Abruzzo, y ha viajado a Camerún, Angola, Tierra Santa y República Checa.

Ratzinger ha utilizado siempre muy bien este tipo de encuentros en los que ha vertido sus ideas que, como hemos dicho antes, forman parte de sus pensamientos centrales en catequesis o en Encíclicas y sabe muy bien que sus palabras son escuchadas y analizadas en todas las cancillerías del mundo. Y todo ello a pesar de las tensiones que más de un “listo” quiere inventarse constantemente, sobretodo aquí en España. El nuevo báculo con su gran Cruz funciona perfectamente.

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