Andrea Donofrio | Domingo 10 de enero de 2010
Queridos Reyes Magos,
Vuelvo a lamentarme ya que en 2009 tampoco me trajeron los regalos que les pedí (y sospecho que a Berlusconi, que habrá pedido lo mismo, sí). Es también verdad que les pido lo mismo desde los dieciséis años pero bueno, podrían contentarme de una vez. Por eso, en mi carta de este año (conseguida en el catalogo de juguetes del Corte Inglés) temiendo que el castigo dependiese del “egoísmo” de mi deseo, he decidido añadir unos cuantos para mi país. Por si acaso se ha extraviado la misma se la vuelvo a escribir (omitiendo mi deseo íntimo que ya lo conocen de sobra…).
En primer lugar, queridos Reyes, me gustaría una clase política nueva, sin corruptos, ni tránsfugos “vendidos” o reciclados, ni investigados por Mafia u otros crímenes, ni manipuladores mediáticos, ni gente afectada por síndromes de “megalomanía, populismo y despotismo” (casi parece suficiente la desaparición “del escenario político” de uno, de esta especie de Rey Midas del engaño). Por una vez, me gustaría votar sin taparme la nariz y sentir retortijones: gente honrada, éticamente y moralmente digna, con ideales políticos y honestos escrúpulos.
Por lo que concierne la economía, querría una política económica eficaz y efectiva, que se preocupe de lanzar el país y aplicar medidas “salva-empleo” (según el ISTAT, la tasa de desempleo ha alcanzado el 8,3%, la más alta desde abril de 2004). Una estrategia económica pensada y no improvisada: basta ya de amnistías o escudos fiscales (ingenioso mecanismo que permite a quien declare ante Hacienda el patrimonio oculto en paraísos fiscales pagar sólo un 5% del mismo, mientras su nombre permanece en el anonimato y los anteriores fraudes no serán tenidos en cuenta en futuros pleitos con Hacienda), condones económicos o medidas anti-crisis discutibles, que disparan el PIB.
Finalmente, desde el punto de vista social, me gustaría reducir la constante degradación que vive Italia. Se trata de aplicar medidas de saneamiento social, de recuperación territorial e integración racial (basta ya de tonterías xenófobas-anacrónicas; este año, en el belén de la catedral de San Gerlando, Agrigento, aparecía la siguiente pancarta: “se avisa que el niño Jesús se quedará sin regalos: los Reyes Magos no llegarán ya que han sido rechazados en la frontera junto al resto de inmigrantes”!). Me gustaría contar con un Estado que se preocupe de las problemáticas del sur del país, plagado por las mafias y abandonado a un triste destino de injuria, dejadez y apatía.
Esto era lo que les pido. Espero no tener que recurrir a las hojas de reclamaciones. Y, si entienden que es muy complicado satisfacerme, por favor para el próximo año por lo menos cumplan con mi deseo “personal”.
Ps. Por cierto, como hay muchos malpensados, confieso que mi deseo se trata de una medida para colmar un vacío: un externo derecho de mediocampo para mi equipo (el Milán de Berlusconi ha fichado a Beckham).
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