Martes 12 de enero de 2010
Mariano Rajoy retomaba este lunes su actividad pública con una comparecencia en la que pasaba revista a las cuestiones que, a su juicio, más atención requerían. Tres fueron los temas elegidos por el líder popular a la hora de enjuiciar la labor del Gobierno: el ridículo que se está haciendo con Cuba y las pretensiones del ministro Moratinos para que Europa se replantee su posición hacia la dictadura castrista; las obligaciones de Zapatero durante la presidencia española de la UE y los datos del paro. Y si en anteriores ocasiones Rajoy se perdía en un cúmulo de confusas divagaciones sobre asuntos inconexos entre sí, ayer el líder popular dio en el clavo.
Defender el statu quo de la dictadura más vetusta y vergonzante de América en un país culturalmente casi tan cercano como económicamente irrelevante, no parece el mejor modo de iniciar una política exterior común. Máxime, cuando la práctica totalidad de Europa tiene claro, a diferencia del Gobierno español, que el régimen totalitario cubano es una vergüenza, no tiene ninguna intención de cambiar y nuestras concesiones serán gratuitas porque tampoco reportarán más dividendos económicos que el mantener una digna distancia con un régimen decrépito y moribundo, amén de cruel y despótico. En relación precisamente con asuntos europeos, hizo bien Rajoy en alertar sobre la indudable tentación que supondrá para el señor Zapatero hacerse fotos con los distintos líderes europeos, en lugar de afrontar los problemas internos de España, que son muchos. Y por último, poner sobre la mesa los datos del paro durante la etapa de José Luis Rodríguez Zapatero al frente del Gobierno -apenas dos millones de parados hace cinco años, por casi cuatro a principios de 2010-es un golpe demoledor para el que no caben maquillajes ni componendas.
Tres asuntos importantes, tres mensajes concisos y, por fin, un aldabonazo en la labor de oposición del PP. Lástima que el propio Rajoy también sucumbiese a los presuntos encantos de una portada efectista, fotografiándose no hace mucho repartiendo alimentos en un comedor de caridad y posando junto a un grupo de parados que hacían cola en una oficina del INEM. Si el PP quiere llevar a cabo una labor de oposición solvente, debe ceñirse a hacer lo que hizo ayer -criticar al Gobierno cuando lo merece de forma clara e inteligible- en lugar de retratarse en pos de un efectismo que no lleva mas que a confundir la realidad material con la virtual, como le ha ocurrido al señor Zapatero.
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