Salón de Ginebra
Lunes 03 de marzo de 2008
Ya lo mencionamos hace unas semanas, con motivo de la presentación de la gama R del Passat: Volkswagen quiere dar un nuevo barniz a su imagen, que hasta ahora y salvo honrosas excepciones, es la de coches muy bien terminados y de tecnología avanzada, pero de formas y estilos excesivamente burgueses. Volkswagen, no se olvide, quiere decir “coche del pueblo” y hoy, los fabricantes europeos tienen que ofrecer imagen y exclusividad si no quieren sucumbir ante los productos de los países emergentes, contra quienes no pueden luchar en precio.
Y en esta dinámica de lanzar nuevos productos, atractivos y muy diferentes a lo que hasta ahora venia siendo tradición, se inscribe la resurrección del Scirocco. Un modelo que ya estuvo en su catálogo. El genial estilista italiano Giorgetto Giugiaro diseñó el primer Scirocco en 1974, después de haber salido de sus lápices el primer Golf. Se trataba de una versión coupé del Golf e inmediatamente conoció un notable éxito, pese a que siempre fue un coche de poca difusión. El primer Scirocco se mantuvo en producción hasta 1981 en que apareció una segunda versión que duró hasta 1992.
El año pasado, en el mismo Salón de Ginebra, Volkswagen presentó el prototipo Iroc con el que se nos anunciaba la decisión de la marca de recuperar una versión coupé de su coche más popular. Ahora, nos anuncia que regresa a la antigua denominación eólica (el Scirocco es el nombre de un viento cálido del desierto argelino) con un modelo que tiene muchos elementos comunes con el prototipo del año pasado.
Gran habitabilidad a pesar de ser deportivo
No es un verdadero coupé, sino más bien un fast-back con techo prolongado, lo que mejora la habitabilidad de las plazas traseras; tanto en altura del techo como en espacio para las piernas. Si el techo hubiese caído suavemente sobre la parte trasera, como en los tradicionales coupés o en los Sirocco de anteriores generaciones, los asientos no hubieran podido retrasarse mucho, quedando poco espacio para las piernas. Eso si: con los asientos retrasados, el maletero no es excesivamente grande: 300 litros. La carrocería es de dos puertas con un portón posterior. Por lo tanto y a riesgo de ser puristas el nuevo Scirocco está más cercano a un Golf de 3 puertas que a un coupé, pero con elementos suficientemente diferenciadores como para configurar un modelo enteramente nuevo. Habrá que ver si en el futuro Golf (previsto para 2009) hay una versión de 3 puertas o será el Scirocco quien tome sobre sus hombros esta responsabilidad.
Aun no se conocen muchos detalles técnicos del nuevo modelo de Volkswagen, que se desvelarán en el próximo Salón de Ginebra esta misma semana. Se sabe que se ofrecerá con 4 diferentes motorizaciones, dos gasolina y dos diesel, todas ellas de inyección directa (motores TSi y TDi) y con potencias entre 122 y 200 caballos. Se sabe también que en el Scirocco se estrenará un sistema muy avanzado de control de estabilidad y suspensión, bautizado DDC (Dinamic Drive Control) que permite que el conductor elija entre tres diferentes leyes de estabilidad: normal, deportiva y confortable. Y se sabe también que estrenará una nueva versión de la excepcional caja de cambios DSG de embrague doble, que dispone de siete velocidades. Según Volkswagen, el uso de esta caja ha permitido reducir los consumos en valores que llegan a alcanzar el 22 por ciento.
Para quienes desconozcan esta caja de cambios (de momento es un sistema exclusivo de las marcas del grupo), diremos que no es una caja de cambios automática, aunque se maneje como tal, ya que un sistema electro-hidráulico hace que los cambios los lleve a cabo el conductor (de manera secuencial) o el propio dispositivo, a voluntad. Pero además, el cambio de una marcha a otra se realiza en décimas de segundo, sin brusquedades ya que este cambio “sabe” cual es la marcha que va a engranarse (la inmediatamente superior o la inferior) y ya la tiene conectada, pero con un segundo embrague desconectado. Por lo tanto, para cambiar de marcha, solo necesita desconectar el embrague de la marcha que se está utilizando y conectar la de la marcha que se ve a engranar; sin desplazamientos de la palanca o de los engranajes: en un “abrir y cerrar” y nunca mejor dicho.
Un detalle de sofisticación que llamará la atención y que también hace referencia al cambio es que la palanca está oculta en su alojamiento y surge del túnel central cuando el motor se pone en marcha. Nada aun se conoce sobre fecha de comercialización y precios. Todo ello se desvelará en los próximos días. La noticia, la buena noticia es que Volkswagen tiene un nuevo producto que, como es norma de la casa, estará bien realizado, pero seguro que será caro. En esto último sí que nos gustaría equivocarnos.
TEMAS RELACIONADOS: