Economía

Paro, endeudamiento e impuestos contra la sostenibilidad de las familias

Las familias numerosas y las monoparentales, en riesgo de exclusión social

Domingo 17 de enero de 2010
El año nuevo no será tan próspero para las familias españolas como desean. La renta bruta disponible para 2010 será un 0,8 por ciento inferior a la de 2009, lo que mermará su capacidad de ahorro. Una circunstancia que, sumada a los más de un millón de hogares con todos sus miembros en paro, dibuja un panorama de verdaderos malabarismos para llegar a fin de mes. El Instituto de Estudios Superiores de la Familia prevé que las familias españolas lo van a pasar mal este año, especialmente las numerosas, debido, entre otros motivos, a la ausencia de políticas familiares en España.

La crisis ha obligado a las familias españolas a apretarse el cinturón. Más de 1,1 millones de hogares afrontarán, con todos sus miembros en paro, un año en el que su renta bruta disponible será un 0,8 por ciento inferior, el Gobierno subirá los impuestos, y, previsiblemente, las hipotecas dejen de bajar.

Un panorama que se ve agravado por la ausencia de política familiar, según el director del Instituto de Estudios Superiores de la Familia (IESF), Raúl Sánchez.

"En España, eso no existe, por lo que en los momentos de dificultad, la familia no sólo está afrontando una pérdida de capacidad adquisitiva y de renta sino que, además, no tiene el apoyo solidario que tienen las familias europeas", lamentan desde el IESF. "Por lo tanto, las familias españolas lo van a pasar mal y lo van a pasar peor las que tengan más personas a su cargo", ha lamentado Sánchez.

Ya entre julio y septiembre de 2009, la renta disponible de los hogares disminuyó un 1,6 por ciento respecto al año anterior. Ello, sumado al ascenso continuado del desempleo, hizo que la tasa de ahorro alcanzara máximos históricos en el tercer trimestre, cuando se situó en el 14,1 por ciento de la renta disponible.

"Está claro que está habiendo mucho más ahorro", ha explicado Raúl Sánchez, "porque la gente prefiere guardar el dinero por lo que pueda pasar".

Así, el consumo final de los hogares, según el Instituto Nacional de Estadística, cayó un 6,3 por ciento.

La mayor parte del gasto (8.707 euros al año) se destinó a vivienda, seguida de los alimentos (4.647 euros), mientras que el gasto en transporte ascendió a 4.363 euros, según la Encuesta de Presupuestos Familiares.

El agujero de la vivienda
Las familias españolas destinan el 37 por ciento de sus ingresos brutos anuales a la compra de una vivienda, según el Banco de España.

El importe medio por hipoteca constituida en 2009 se situó en 125.258 euros con un tipo de interés medio del 4,19 por ciento.

No es de extrañar, por tanto, que casi el 75 por ciento de las deudas contraídas por las familias con entidades financieras se destinara a la adquisición de un inmueble. En concreto, 677.227 de los 908.200 millones totales se dedicaron a tal fin.

En este contexto, la morosidad de los créditos hipotecarios supera ya el 3 por ciento, casi el doble que hace un año, según la Asociación Hipotecaria Española.

La situación puede complicarse más aún a partir de 2011, cuando la deducción del 15 por ciento de las aportaciones hipotecarias anuales se limite a las rentas inferiores a 24.107,20 euros.

Otros gastos ineludibles
Además de estos pagos de cifras abultadas, las familias han de hacer frente a otros gastos como son los suministros básicos de agua, electricidad, gas y teléfono, así como a la compra de alimentación (a la que se destina en torno al 14,5 por ciento de los recursos) y el transporte, incluidos coches, motos y gasolina (a lo que se destina un 14 por ciento del gasto total).

Una circunstancia que se ve agravada en el caso de las familias numerosas, que tienen que destinar más dinero a determinados gastos que el resto de los hogares. Así, por ejemplo, una familia numerosa dedica el 15 por ciento de sus recursos a los gastos en alimentación frente al 9,6 de una persona que vive sola.

Ello implica, asimismo, que la subida del IVA prevista a partir del 1 de julio afectará más a estos hogares, de los que hay más de un millón en España, al tratarse de un impuesto que penaliza el consumo.

En esta línea, los expertos señalan que las unidades familiares más vulnerables a las dificultades económicas son, precisamente, las familias numerosas, así como las monoparentales, que tienen mayor riesgo de pasar a una situación de exclusión social o de pobreza.

Ante este panorama, el Gobierno se ha centrado en implementar medidas de estímulo como el Plan E para sectores económicos como el automóvil o la construcción. ¿Y a las familias quién les ayuda?

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