contra la familia real o aznar
Jueves 14 de enero de 2010
El peligro de que en España se produzca un magnicidio contra la Casa Real o contra el presidente del Gobierno ha estado muy latente en las últimas décadas. La banda terrorista Eta siempre ha tenido en su punto de mira a las más altas instancias políticas e institucionales españolas con el objetivo de dar un golpe mortal al proceso de negociación por el conflicto vasco.
Fue 1995 el año en el que los terroristas más intentaron llevar a cabo un magnicidio de relevancia mundial contra las figuras institucionales de nuestro país. El 15 de marzo, José María Aznar, por entonces líder de la oposición, sufrió un atentado con coche bomba en Madrid del que salió ileso gracias al blindaje del coche en el que iba y a que la carga explosiva se detonó décimas de segundo antes del momento idóneo para lograr el macabro objetivo.
Ese mismo año, en las tradicionales vacaciones veraniegas de la Familia Real en Mallorca, Eta intentó atentar contra la vida de S.M. Juan Carlos I. Un comando de la banda terrorista se desplazó hasta las islas Baleares con el objetivo de acabar con la vida del monarca mediante un francotirador. Según relataron los terroristas más tarde, tuvieron al Rey varias veces en el punto de mira pero el hecho de no tener un plan de escape cerrado les impidió llevar a cabo el magnicidio.
Pero este no ha sido el único plan de Eta para terminar con la vida del Rey. En 1975, las fuerzas de seguridad españolas y francesas frustraron un intento de atentado contra el monarca en Montecarlo. Además, han sido varias las ocasiones en las que se ha encontrado información en las detenciones de etarras sobre la estación de esquí de Baquerira-Beret en la que la familia Real suele pasar sus vacaciones invernales.
Más de una década después, y con los terroristas encarcelados, se ha sabido que Eta intentó atentar de nuevo contra José María Aznar en mayo de 2001 cuando ya era presidente del Gobierno. El plan, según ha relatado esta semana el etarra Pedro María Olano, consistía en derribar el avión que llevaba a Aznar desde Fuenterrabia hasta San Sebastián por medio de un lanzamisiles. Hasta tres veces falló el dispositivo de disparo del arma por lo que los terroristas tuvieron que abortar la misión.
Eta siempre ha tenido a los diferentes presidentes del Gobierno español en su punto de mira. Adolfo Suárez, José Calvo Sotelo, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, además del ya mencionado José María Aznar, han sido, o son, objetivos prioritarios de la banda. Si bien es cierto que los terroristas siempre han preferido atentar contra personajes políticos de menor rango (concejales o alcaldes) por su mayor accesibilidad y el menor riesgo que conlleva, Eta, periódicamente, elabora planes de magnicidio para intentar demostrar su fuerza y reafirmar su presencia.
Desgraciadamente, no siempre la banda terrorista ha fallado en sus intentos por atentar contra altos cargos del ejecutivo español. Antes de la llegada de la democracia a nuestro país, España se vió azotada por el brutal asesinato de Luis Carrero Blanco el 20 de diciembre de 1973. El, por entonces, presidente del Gobierno sufrió un atentado con coche bomba que hizo volar el vehículo en el que se desplazaba por encima de los edificios colindantes.
En asuntos de magnicidio, España tiene un historial especialmente trágico a finales del siglo XIX y principios del XX. Fueron durante estos años cuando los atentados contra importantes figuras políticas de nuestro país se hicieron más habituales. En 1897, Cánovas del Castillo caía muerto tras los disparos del anarquista italiano Michelle Angiolillo. 15 años después, en 1912, fue José Canalejas el que sufrió un atentado que acabó con su vida en la madrileña Puerta del Sol a manos del activista de izquierdas Manuel Pardiñas. Ya en 1921, tres anarquistas catalanes, Pedro Mateu, Ramón Casanellas y Lluís Nicolau, tirotearon a Eduardo Dato en la Puerta de Alcalá acabando con su vida.
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