Strauss-Kahn
Lunes 03 de marzo de 2008
"El problema del euro es que el BCE, que cumple bien su trabajo para contener la inflación, es sobre-poderoso", ha declarado Strauss-Kahn en una entrevista publicada por "Le Monde" al comentar las "grandes distorsiones" que han observado entre las grandes divisas mundiales. A su juicio, la entidad emisora europea "no tiene contrapeso político en la persona de un verdadero ministro europeo de Finanzas que estaría encargado del crecimiento".
Más allá de este problema interno de la gestión de la moneda única europea, el máximo responsable del FMI ha señalado que "el yuan y el yen están subevaluados, el euro está sobre-evaluado y el dólar entre los dos" y ha pedido a los gobiernos que "corrijan estos desequilibrios". Ha atribuido las tensiones inflacionistas en todo el mundo al tirón de los precios agrícolas y al encarecimiento de la energía, aunque sobre este último punto ha aventurado que "la ralentización económica en marcha acarreará una baja de los precios del petróleo: el FMI no prevé una explosión del precio del barril".
Ante esas presiones, ha dicho que no le sorprendería que haya "reacciones en los países desarrollados, y más todavía en los países pobres donde está en cuestión la supervivencia de la población". Para hacer frente, a largo plazo hay que incrementar las superficies cultivadas, mientras que a corto plazo los gobiernos pueden aceptar perder temporalmente ingresos fiscales para hacer "más soportable" la situación para sus poblaciones, ha argumentado, antes de subrayar que "la subvención puede incluso ser legítima en periodo de crisis".
Strauss-Kahn ha precisado que los países desarrollados podrían crear un impuesto "flotante" sobre los hidrocarburos, para que la fiscalidad no contribuya a inflar todavía más los precios de los carburantes. El director ejecutivo del FMI ha justificado el recurso a las "estimulaciones presupuestarias" por parte de "los países que tienen finanzas públicas sanas(...) en el momento oportuno y de forma selectiva y temporal", con el objetivo de evitar un mayor contagio de la crisis financiera a la economía real. "Contra las crisis mundiales que acarrea la globalización hacen falta respuestas planetarias", ha sentenciado antes de insistir en que "este proyecto de estimulación mundial prueba que el FMI no pide sistemáticamente ajustarse el cinturón".
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