medioambiente

El orangután, el simio pacificador

median en las disputas

Jueves 21 de enero de 2010
Investigadores japoneses han descubierto que los orangutanes en cautividad pueden mediar en disputas dentro de sus grupos. Estos grandes simios, que en la vida salvaje suelen vivir por separado, han demostrado que saben mantener la cohesión del grupo mediante el reparto de roles entre los que destaca el de pacificador.

Un ejemplar de orangután de Borneo en cautividad ha sido visto mientras mediaba para impedir una pelea entre varios ejemplares de su misma especie. Es la primera vez que los científicos han observado este comportamiento en esta especie de simios, por lo que se han apresurado a hacer pública la noticia en la revista Primates.

Los científicos creen que, en cada grupo de este simio semisolitario, existe un ejemplar que ejerce el rol de pacificador con el objetivo de que el grupo pueda convivir de manera armónica.

Los orangutanes suelen ser animales bastante solitarios en la vida salvaje pero, en cautividad, se ven obligados a vivir en pequeños grupos por lo que las confrontaciones entre ejemplares son mucho más frecuentes. A raíz de esta situación, investigadores japoneses han empezado a estudiar más detenidamente el comportamiento de los orangutanes ya que el comportamiento de estos animales en cautividad no es sino un reflejo de su personalidad en la vida salvaje.

Las obervaciones, realizadas en el Parque Zoológico de Tama (Japón), han arrojado resultados sorprendentes. Esta especie, que es la única de los grandes simios que habita en Asia, con pequeñas colonias en las islas indonesias de Sumatra y Borneo, puede mantener la concordia de manera provocada en grupos en cautivos.

En Tama, se introdujo un ejemplar joven a un grupo ya formado de otros cinco orangutanes. Durante las primeras dos semanas de convivencia, una de las hembras se mostró muy agresiva con el 'novato' hasta protagonizar una treintena de ataques.

En 19 de estos encuentros, un tercer ejemplar, la hembra de mayor edad, intervino cruzándose en el camino de la hembra para evitar que la confrontación fuera a mayores. En todas estas situaciones, la hembra agresora nunca desvió su agresividad al mediador y tuvo que dar marcha atrás en sus intenciones.

Este comportamiento ya se había constatado entre gorilas o chimpancés, aunque estos son animales sociales por naturaleza y la reacción está más justificada.

El doctor Tajima, investigador de Tama, ha señalado que este tipo de comportamientos demuestran la flexibilidad de acoplamiento que tiene estea especie para vivir en nuevos entornos.

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