Sábado 23 de enero de 2010
Si hay un tema fundamental que el gobierno Zapatero ha hecho desasatrosamente mal y que tendrá consecuencias largas y nefastas mucho después de su desaparición del poder –además de la ruptura de la sociedad constituyente entre los dos principales partidos mayoritarios y la ruptura de una política internacional basada en intereses- la falta de una política energética guiada por criterios económicos, en lugar de sondeos, es uno de ellos. Uno de los terrenos en los que menos cómodo se desenvuelve el presidente del Gobierno -y lo mismo puede decirse de su partido- es el energético, particularmente en lo que respecta a la energía nuclear. No así en las llamadas “renovables”, pese a que, como muy bien señalaba ayer Esperanza Aguirre, cuestan nueve veces más y entre todas ellas no cubren ni el quince por ciento de la demanda nacional. El discurso de la presidenta de la Comunidad de Madrid era, hasta hace bien poco, el discurso unitario del PP. Y si entonces era digno de mención que los populares tuviese las cosas claras en un asunto, el de la energía nuclear, en el que van de la mano con la mayor parte de la comunidad científica, con los e3cologistas más serios y con la práctica totalidad de socios europeos, los acontecimientos de Yebra les han superado.
La localidad alcarreña ha encendido la polémica por aprobar una moción a favor de que el ayuntamiento sea candidato al almacén nuclear. El razonamiento esgrimido por su alcalde no puede ser más claro: si la energía nuclear no es segura, que se cierren todas las centrales nucleares y se busquen vías alternativas. Pero si lo es, como así se ha demostrado desde hace años, justo es que una localidad como Yebra se beneficie de la inyección económica y laboral que supondría acoger en su término municipal el almacén nuclear en cuestión. Conviene señalar que en Yebra el PP gobierna con mayoría absoluta -cinco concejales por dos de la oposición- y que, en sondeos realizados entre los vecinos, la opinión favorable a la decisión del consistorio es abrumadora.
Por eso no se entiende muy bien que el PP de Castilla-La Mancha -presidido por la “numero dos” de Rajoy, María Dolores de Cospedal-, pretendiera abrirle expediente, y que tuviera que venir al rescate Javier Arenas en su calidad de vicesecretario de Política Local y Regional popular para decir que su partido no tramitará dicho expediente. Mariano Rajoy debería medir mejor su estrategia y cuidar de que los suyos mantengan el mismo discurso tanto a nivel nacional como autonómico, como es el caso de la señora de Cospedal. La energía nuclear es un tema lo suficientemente serio como para que los dos principales partidos de ámbito nacional mantuviesen una posición realista y constructiva. No era ni es el caso del PSOE. El PP, en cambio, sí estaba a la altura de las circunstancias, al menos hasta ahora. Sería deseable, por tanto, que no incurriesen en la ceremonia de confusión en la que parecen asentados los socialistas y que siguieran manteniendo el rumbo en algo en lo que iban realmente encaminados.
TEMAS RELACIONADOS: