Cultura

[b]Nine[/b]: espectacular coreografía en homenaje a Federico Fellini

crítica

Domingo 24 de enero de 2010
Nine es, tras la oscarizada Chicago y Memorias de una Geisha, el tercer largometraje de Rob Marshall, uno de los coreógrafos más respetados de la escena musical en Estados Unidos, reconvertido en director. En nuestro país, donde la cinta acaba de estrenarse, el nuevo musical llevado al cine se esperaba, especialmente, para comprobar cómo aparecía Penélope Cruz cantando y bailando en mitad de un espectacular reparto formado por estrellas de renombre como Daniel Day-Lewis, Nicole Kidman o Judie Dench, y otras míticas como es el caso de la incombustible Sofia Loren.

Aunque después del Oscar, la actriz madrileña ya había demostrado a todos que su aventura norteamericana tenía unas bases cada vez más sólidas, las imágenes de la promoción de Nine, en las que se muestra más sensual y carnal que nunca, habían despertado la curiosidad que siempre buscan los productores para que la misma se convierta en el correspondiente éxito de taquilla. Penélope no decepciona, porque deja claro que siempre consigue lo que se propone y ello a pesar de que el número musical de su personaje Carla no es uno de los mejores de la cinta. Y es que esto del baile le viene de niña, cuando estuvo catorce años asistiendo a clases de danza, y en lo de cantar, gracias a su director favorito, Pedro Almódovar, ya había tenido la ocasión de lucirse con la intensa interpretación de Volver en la cinta del mismo nombre, en la que daba vida a Raimunda, el mejor de los papeles en el que se he ha podido ver hasta ahora.

Pero Nine no sólo era un reto para la actriz española. También para el resto de los actores que completan el reparto de esta adaptación al cine del musical que triunfó en Broadway en 1982 y que, a su vez, se había inspirado en la película de Fellini “8 y ½”. Para el genial director italiano, la película fue una especie de terapia, un vehículo para invocar todos sus miedos a través de la historia semi autobiográfica de un afamado director de cine, Guido Contini, que atraviesa una profunda crisis personal y creativa en el peor momento posible, cuando está a punto de empezar el rodaje de su nuevo y esperado largometraje. Sin guión y, peor aún, sin ideas para su realización, Contini sólo tiene claro que desea hacer un retrato de Italia, un país gobernado por hombres que están dirigidos por mujeres, según sus propias palabras. Y desde luego, Contini, a quien interpretó el alter ego en el cine de Fellini, Marcello Mastroiani, de mujeres sabe un rato porque su vida gira alrededor de las diferentes relaciones que mantiene con ellas. La principal claro está es “la Mamma”, ya fallecida, pero que viene del más allá para seguir cuidándole, y a quien nadie podría haber interpretado mejor que Sofía Loren, un verdadero icono de elegancia y la mejor representante de la clásica mujer italiana.

Penélope Cruz es Carla, su celosa y absorbente amante, con quien tiene que cortar su relación para no perder a su esposa, Luisa, muy bien interpretada por la francesa Marion Cotillard, fantástica en sus dos números musicales. Sin embargo, Contini no es capaz de dejar de jugar a la peligrosa seducción, que por una parte le hace sentirse vivo y, por otra, le mata, así es que Luisa acaba por dejarlo definitivamente, igual que hace su musa, una actriz sueca que es siempre la protagonista absoluta de sus creaciones, Nicole Kidman en el musical, y que huye despavorida cuando descubre que Contini no tiene el guión y, sobre todo, cuando se da cuenta, por fin, de que el hombre no es capaz de amar de verdad a ninguna de las mujeres de su vida.

Pero el verdadero protagonista es, claro está, Guido Contini y, para interpretarlo, Marshall tuvo en mente desde el principio a Javier Bardem. Cuando el actor español renunció al papel, todas las miradas se fijaron entonces en Antonio Banderas, quien ya había encarnado a Contini en Broadway durante su reestreno en 2003. Al final, el elegido fue el irlandés Daniel Day-Lewis, que como es habitual en su forma de trabajar, se metió a fondo en el difícil papel y creó un personaje tremendamente creíble, eje de toda la historia, que vive su crisis de madurez a través de las evocaciones en su mente de las mujeres de su vida. Y son esas evocaciones las que constituyen los números musicales de la cinta.

Con una coreografía sin tacha y una música algo irregular pero con un poderoso tema principal, “Be italian”, el mejor número de toda la película, interpretado por Fergie, Nine, aunque finalmente no se haya llevado ninguno de los cinco galardones a los que estaba nominada para los Globos de Oro, sigue siendo uno de los títulos favoritos para la próxima edición de los Oscar.



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