en chilonché
Lunes 25 de enero de 2010
Un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia y de la Universidad de Valencia han hallado, en la selva guatemalteca, un mascarón maya decorado datado entre los años 300 y 600 después de Cristo, que ha permanecido oculto durante siglos bajo la frondosa vegetación que cubre las ruinas arqueológicas de Chilonché, al norte de Guatemala.
Los responsables del proyecto, financiado por los ministerios españoles de Cultura y el de Ciencia e Innovación, han destacado la importancia del hallazgo ya que, según estiman los expertos, la pieza hallada podría ser, cronológicamente, de una época bastante anterior a la arquitectura visible de este asentamiento maya, según ha explicado a EFE Gaspar Muñoz Cosme, del departamento de Composición Arquitectónica de la UPV.
De ahí su relevancia, "ya que nos da unos datos científicamente muy importantes para conocer mejor la arquitectura de este entorno y de sus antiguos pobladores mayas", según ha señalado Gaspar Muñoz, quien encabezó los trabajos de documentación y conservación.
Se trata de un mascarón estucado, de grandes proporciones (mide aproximadamente 2,8 por 3 metros en planta y una altura visible de 1'50 metros) y en buen estado de conservación.
Fue descubierto hace varios meses de forma fortuita por los investigadores valencianos cuando examinaban las antiguas edificaciones mayas del sitio arqueológico de Chilonché, donde la presencia de túneles de saqueo es muy numerosa en la zona, ha indicado el arquitecto.
"Fue en el interior de uno de estos túneles, construidos por saqueadores que roban objetos antiguos para venderlos en el mercado negro, donde tuvimos la sorpresa de encontrarnos con este espectacular mascarón, hecho de estuco y que incluso conserva algunos de sus colores originales", ha señalado Gaspar Muñoz.
El investigador ha destacado todavía con asombro el buen estado de conservación de esta monumental escultura arquitectónica, esculpida sobre piedra caliza.
Dentro de la cultura maya son tradicionales estos elementos ornamentales que representaban a las fuerzas de la naturaleza o, como en este caso, a seres sobrenaturales con rasgos de divinidades y que formaban parte de la decoración de las antiguas edificaciones de la cultura maya, que han quedado escondidas bajo grandes montículos de tierra y vegetación, y que poco a poco los arqueólogos van desenterrando.
Dada la importancia del hallazgo, los investigadores valencianos informaron rápidamente a las autoridades guatemaltecas para dotar de mayores medidas de seguridad a la zona, de modo que puedan evitarse los saqueos, algo por otra parte muy frecuente en la zona.
Al mismo tiempo, el equipo de profesores, profesionales e investigadores de las UPV y la UV, especializados en arqueología, restauración y conservación de estucos y en restauración de arquitectura maya, se puso a disposición de los responsables del Patrimonio Cultural de Guatemala para colaborar en los trabajos de salvamento y restauración del citado mascarón.
"Hemos tomado datos y realizado el levantamiento topográfico de la zona, con apoyo de profesorado de la UPV, y también propuesto las primeras medidas para la protección y conservación del mascarón", según ha detallado el profesor Gaspar Muñoz.
El investigador ha calificado de "espectacular" la información que el hallazgo ha arrojado hasta el momento y apunta que habrá que esperar los resultados de laboratorio para saber con mayor precisión su antigüedad".
"Los investigadores confían en encontrar un segundo mascarón, dado que éstos suelen construirse de forma simétrica, ha agregado Gaspar Muñoz.
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