Opinión

Un futuro para Mexico: comentarios en educación

Antonio Meza Estrada | Martes 26 de enero de 2010
La propuesta mancomunada de Castañeda y Aguilar Camín en Nexos de noviembre del año pasado, nos despierta el interés más que por polemizar, sumarnos a una necesaria discusión acerca del futuro deseable para nuestro país, partiendo del inexorable proceso electoral presidencial y hacia el cual –como muchos otros mexicanos- creemos que primero debe ser el programa y luego el candidato o candidata – ¿por qué no?-.

Comentando con Jorge, le participé de mi interés por sembrar algunas inquietudes sobre el tema de la educación dentro del próximo programa sexenal, pero sobre todo con un enfoque a largo plazo, porque en esta área no es deseable tomar decisiones corto placistas.

En educación como en otras muchas actividades de la vida publica, es deseable devolverle la iniciativa a la sociedad. El modelo paternalista que bien funcionó durante varias décadas del siglo pasado, ha sido superado por exigencias no necesariamente cubiertas en la formación de hombres y mujeres libres, pero sobre todo aptas para la convivencia en una comunidad global altamente competitiva. No puede ser responsabilidad exclusiva del gobierno fijar los estándares, administrar las escuelas y proveer la iniciativa necesaria para su contemporización – actualización.

Me resisto a creer en un modelo de escuela de puertas abiertas. Más bien creo en la necesidad de que liberemos un poco el centralismo –monopolio dirían algunos- educativo a cargo del Estado, si con mayúsculas. Es decir, la sociedad, los grupos de interés y los propios maestros podemos organizar modelos educativos con el conocimiento y registro de la SEP, sin que necesariamente dependan de ella.

Comento con la experiencia de haber conducido durante cinco años un modelo educativo auto gestivo en el nivel secundaria. Durante varios años, de la autoridad gubernamental sólo recibíamos los maestros, el reconocimiento y registro. Posteriormente algo de recursos y finalmente la incorporación plena –administrativa, financiera, sindical-por parte del sistema educativo estatal en Baja California. Pomposamente se les llamó “escuelas por cooperación”, con las cuales el gobierno medio se libraba de la carga de crear nuevos planteles y descargaba en la sociedad –padres de familia organizados- y maestros sin “plaza oficial” pero con iniciativa y mística su creación y funcionamiento. Durante cuatro años fui el director de esa escuela secundaria fundada por la necesidad de atender estudiantes del nivel, ante el boom de la demanda y las limitadas opciones de matrícula por los sistemas públicos federal y estatal en Mexicali a principios de la década de los setentas.

Esta experiencia tiene mucho que ver con lo que los norteamericanos llaman “escuelas chárter” o auto administradas por los propios maestros, organizaciones sociales o pymes. En este modelo cada vez más popular con los vecinos, los planteles nacen frente a la crisis de las escuelas tradicionales, o bien por la necesidad de desarrollar modalidades magneto: escuelas focalizadas en deporte, educación artística, niños talentosos o bien con discapacidades.

Otro punto comentable sería, así como liberar la iniciativa social en materia de fundación y operación de escuelas, modificar las pautas de financiamiento. Coincido con Jorge y Héctor en la conveniencia de discutir, analizar si pudieran establecerse impuestos especiales, dedicados y coadministrados por las comunidades donde funcionan determinados servicios escolares. De esta manera, el compromiso mutuo es mayor y los resultados son mutuamente visibles: por los operadores del servicio educativo y por los beneficiarios, en este caso, padres de familia y comunidad económico productiva en general.

Los estados pudieran retrotraer la potestad taxativa, y por municipios se pudieran proponer al congreso estatal tasas de contribución para el servicio educativo. Por supuesto que no hablo de suprimir el actual financiamiento central administrado por la Federación. Más bien, modalidades de impuestos locales que se destinaran a fines específicos:

En paralelo, el sistema nacional debiera delegar en los estados la toma de decisión sobre los modelos de educación –particularmente en la básica- más idóneos a su naturaleza. Yo pienso que los estados turísticos y del norte debieran ya extender el horario e impartir varias no una ni dos, horas diarias de inglés a sus estudiantes. Igualmente, las localidades de alto desarrollo industrial y comercial, incluir la computación como una asignatura cocurricular, que no necesariamente se tiene que cursar en el aula pero si tendrían que acreditarla los estudiantes de secundaria al término de su ciclo lectivo.

Estas y otras reflexiones nacen a partir de la valiosa convocatoria que hacen Aguilar Camín y Castañeda para empezar a discutir con tiempo, las ideas de los compromisos deseables de quienes se postulen como candidatos para el próximo periodo presidencial.
ameza@mexico.com

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