Ellos son los ojos de un piloto desde que se monta en el avión hasta que aterriza en el destino. Son los sentidos del que dirige la nave en el aire, esto es, los encargados de organizar el tráfico aéreo. En definitiva, los controladores aéreos son aquellos que logran separar las aeronaves para que realicen sus maniobras de la forma más segura posible. En las últimas semanas su trabajo y en especial su sueldo están en el punto de mira de Fomento y el conflicto parece que no ha hecho más que empezar.
Su trabajo consiste en organizar los aviones de tal forma que realicen sus maniobras con unas garantías que se basan en los principios de seguridad, orden y fluidez. Desde que el piloto sube a la aeronave hasta que llega a su destino puede pasar por los ojos de hasta diez controladores que, perfectamente sincronizados, conducen al piloto por las diferentes rutas hasta su llegada al destino. Un trabajo que, sin lugar a dudas, requiere de una concentración extrema y que mantiene al controlador con un alto nivel de tensión a lo largo de su jornada laboral.
Su reto en los últimos días pasa por dejar a un lado las consideraciones políticas y económicas, que les han situado en primera línea informativa, y continuar realizando su labor con total garantías de seguridad. El ministro de Fomento, José Blanco, y AENA se han propuesto recortar los costes de navegación aérea, que son los más altos de la Unión Europea. Un hecho que tiene su causa principal en los elevados salarios de los controladores, que provocan además que el déficit de AENA crezca a un ritmo anual de
300 millones de euros, según Blanco. Para ello, el titular de Fomento ha propuesto un recorte salarial hasta los 200.000 euros anuales. Pero, ¿cómo lo va a hacer? Blanco reclama que trabajen más horas y que cobren menos a través de la desaparición de las horas extraordinarias por encima de lo que propone el Estatuto de los Trabajadores -80 horas-.
Torre de control de Barajas. Efe
El convenio que regula la actividad de los controladores expiró en 2004 y, desde entonces hasta hoy, se ha prorrogado ante la imposibilidad de Fomento para llegar a un acuerdo con los directivos de AENA. La situación es ahora casi insostenible porque el 31 de marzo, que además es víspera de Jueves Santo, toca a su fin el acuerdo de prolongación de jornada. Sin un nuevo convenio colectivo y sin horas extraordinarias, cuando llegue Semana Santa “la falta de los refuerzos habituales llevará a los controladores a tener que soportar de nuevo el peso de la sospecha de otra huelga encubierta”, denuncian desde la
Asociación Profesional de Controladores Aéreos de España (APCAE).El Gobierno, que insiste en la reducción de costes, parece haber olvidado el desajuste que viene produciéndose desde hace algunos años por “una falta de personal muy fuerte”,
según ha explicado a EL IMPARCIAL Rafael López, portavoz de la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) -sindicato que aglutina al 95 por ciento de los trabajadores-. Mientras se siguen inaugurando aeropuertos, que incluso en muchas ocasiones no resultan productivos por los pocos vuelos que operan, “desgraciadamente el sistema tiene una falta de personal enorme que AENA no ha sabido paliar porque los esfuerzos por incrementar el personal los ha absorbido el crecimiento del tráfico y el vegetativo de la plantilla”, dice López.
Por otra parte,
la APCAE denuncia que AENA no sólo no ha convocado nuevas promociones para cubrir puestos desde 2006, a pesar de que en los últimos tres años se han abierto infraestructuras, sino que tampoco contrata a más controladores porque “le sale más barato abonar horas extraordinarias que seleccionar, formar, contratar y pagar el sueldo a personal nuevo”. Una forma de reducir sus gastos fijos mientras llega el momento de plantear recortes drásticos con ocasión de la negociación de un nuevo convenio que, a juicio de esta asociación profesional, “lleva retrasándose intencionada e injustamente desde hace más de un lustro”.
Varios controladores en su puesto de trabajo. Efe
Que los controladores aéreos sean los mejor retribuidos de Europa no es algo que sea visible en el sueldo que ellos pactaron en su convenio colectivo, que ahora negocian. En realidad, una de las razones de los altos costes que suponen los sueldos de los controladores en las cuentas de AENA pasa porque al menos un tercio del tiempo que trabaja un controlador español son horas extraordinarias, que
están mejor remuneradas, según los datos de la agencia europea Eurocontrol. Por eso, desde los sindicatos se quejan de que Blanco les culpe de los males financieros de AENA, "cuando lo que realmente no funciona es el sistema”, ya que por mucho que les reduzca el sueldo en el convenio, si continúan las horas extras, seguirán cobrando más, y si no las hay, la falta de personal se hará más que evidente con retrasos continuados.
Así las cosas, parece que el conflicto no ha hecho más que empezar, mientras AENA dice que si no se alcanza el acuerdo deseado antes del 31 de marzo, es posible que intervenga el Gobierno. La pregunta ahora está en quién pagará las consecuencias,
¿será el usuario?