Opinión

De antipatriotas, acomplejados y grillos

Javier Cámara | Jueves 28 de enero de 2010
Quién no recuerda las palabras de Zapatero cuando llamaba “antipatriotas” a todos aquellos, principalmente del PP, que según él generaban un alarmismo injustificado cuando alertaban de una inminente crisis económica. El presidente no hacía caso a las advertencias y de hacerlo en alguna medida, decía que este alarmismo “podría perjudicar las expectativas del Gobierno”. Dos años después, ha tenido que admitir todos sus cálculos erróneos y todos sabemos qué es lo que de verdad perjudica nuestra Economía. Y nuestra salud también.

También recuerdo, pero de esto no hace tanto, cuando Cándido Méndez dijo eso de que “ideólogos liberales hablan de las pensiones para asustar a nuestros viejos” o, incluso, cuando el secretario general de UGT en Madrid mandó al gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, “a su puta casa” por recomendar que el incremento de la recaudación vía impuestos que pretende el Gobierno con la subida fiscal, se destine a reducir el déficit y no para más gasto.

El que nos gobierna sigue empeñado en comparar España con el resto de países de Europa y parece no querer darse cuenta de que ellos –la mayoría– ya salen a buen ritmo de la crisis y tienen, además, muchas menos reformas que hacer. ¿Y por qué? Porque ya las hicieron cuando había que hacerlas.

Los que antes decían que aquí el endeudamiento no era un problema, que la reforma laboral no era necesaria y que la reforma de las pensiones era una exageración, se van ahora a Davos, que es un sitio muy bonito de Suiza donde hablan mucho de economía, a intentar que no se les note ese complejo de inferioridad patente cada vez que pasan de los Pirineos.

En Davos, palos. De todas partes. De los “buenos” y de los “malos”. De aquellos cuyas teorías económicas son próximas a la forma socialista y keynesiana de entender la Economía, es decir, gasto público e intervención, y de los que no han comulgado nunca con esta manera de administrar los dineros de un país, los antipatriotas. Todos, los unos y los otros, se están encargando de recordar a Zapatero que somos los últimos de la clase, que no hacemos los deberes, que nos distraemos, que no atendemos, que somos un estorbo para la marcha del conjunto de países porque los retrasamos.

Y digo yo: ¿Convencerá Zapatero a alguien de que somos un país serio y cumplidor? ¿Conseguirá este Gobierno devolver la confianza al resto de países en nuestra economía? ¿Se creerán de verdad ahí fuera que vamos a recortar gastos, que vamos a meter un tijeretazo en serio de manera que aliviemos algo el déficit?

¿Y cuál es la postura del Ejecutivo español ante la continua crítica a su gestión? Grillos. Cri cri, cri cri. No hacer ni caso. Como quien oye llover. Claro, así nos va.

Y vuelvo a decir yo: ¿Aprenderá nuestro Gobierno a ir por el mundo con un poco más de humildad y sin dar lecciones de nada a los que no las necesitan? ¿Cuándo va a dejar de decir una cosa fuera y hacer la contraria en casa? ¿Cuánto tiempo van a seguir los sindicatos dando “cariño” al Ejecutivo?

Ahora, Zapatero habla de poner en marcha un plan de austeridad. Como se dice en mi tierra, que es la de ustedes, ¡a buenas horas mangas verdes! ¿Es que nadie le ha dicho al presidente que los españoles llevamos dos años apretándonos el cinturón? ¿tan lejos está ya del ciudadano, de la calle?

El Gobierno, viaje aquí viaje allá, y la casa sin barrer. Y sin encargar a nadie que la barra. Al final, los que tienen que sacar las castañas del fuego, como siempre, son los trabajadores y empresarios, bien trabajando más, bien pagando más impuestos. La cosa es que siempre se aprietan el cinturón los mismos.

¿Y el Gobierno? Cri cri…

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