Rafael Ortega | Domingo 31 de enero de 2010
Zapatero, no te aguanto. Esto ya es demasiado. Es la gota que ha colmado el vaso de mi paciencia, como supongo les ocurre a millones de españoles. Ahora estás amenazando con una nueva Ley de Libertad Religiosa, que seguramente llevará la prohibición de poner el crucifijo en las escuelas públicas, hospitales, juzgados, cuarteles, dependencias municipales y en todos los edificios públicos, mientras que en los colegios concertados que lo deseen, sí podrán colocar el crucifijo, para cumplir el ideario del centro. Lo mismo ocurrirá con los funcionarios, siempre que su despacho no sea compartido, no se vaya a herir la sensibilidad del compañero.
Zapatero, no te aguanto, porque, además, el anteproyecto recoge que las mujeres musulmanas podrán llevar el velo a trabajar amparándose en la idea de potenciar una mayor pluralidad de credos, y aquí no se habla de despachos compartidos. No te aguanto, porque supongo que tu mujer, Sonsoles, tendrá que ponerse el velo cuando en viaje oficial visitáis un país islámico. Seguro que esta no correspondencia está basada en la “maravillosa idea” de la alianza de las civilizaciones.
Zapatero no te aguanto, porque nuestros hijos y nietos no podrán ver más belenes en las calles españolas, a no ser que lo autorice el correspondiente ayuntamiento, mientras que, al más puro estilo fascista controlador, en las procesiones de Semana Santa, “procesionará” un cargo público, seguro que para vigilar la duración y el recorrido y por si hay alguna saeta que pueda herir la sensibilidad de los no creyentes, sin embargo los desfiles del día del “orgullo gay” seguirán su marcha.
Nos dicen que el gobierno socialista pretende que los españoles podamos diferenciar claramente entre lo civil y lo religioso, al mismo tiempo que se va a potenciar los derechos de los evangélicos, judíos, musulmanes y budistas-derechos que ya tienen desde hace muchos años- e incluir el “derecho a la objeción de conciencia.
Zapatero, no te aguanto. Como católico estoy harto de que continúes con esta persecución velada y que, como somos bastante prudentes, no nos atrevamos a decirte que ¡ya está bien!, mientras tú te atreves a acudir a una ceremonia de una organización de la derecha norteamericana, que nació hace 58 años, y en la tendrás que hacer el paripé de orar. Te recomiendo que pidas con anticipación una traducción simultánea para que no pase lo que en Davos.
Zapatero, no te aguanto, pero como católico, te perdono. Nos podrás quitar los símbolos- crucifijos, belenes y procesiones-, pero lo que no nos podrás quitar es la Fe, ni que la familia, la bendita familia, sea siendo el eje fundamental de nuestra sociedad. Por cierto, ahora que vas a orar, te recomiendo que recuerdes el Padrenuestro, la oración de las oraciones, en la solicitamos al buen Dios que “perdones nuestras ofensas y a los que nos ofenden”. No juegues con nosotros y ante el problema realmente grave, como es la situación económica española, no nos infles globos informativos como la nueva ley de libertad religiosa o donde se debería colocar un cementerio nuclear. Por cierto, cuando vuelvas de Washington no los llames “camposantos” nucleares.
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