Opinión

Estados Unidos y Europa, postura común frente a Cuba

Miércoles 03 de febrero de 2010
La dinastía -ya gerontocracia- Castro lleva más de medio siglo rigiendo los destinos de Cuba. Durante ese período, los cubanos han visto pisoteados sus derechos, arruinadas sus economías y cercenada su libertad. Es lo que sucede cuando se implanta un régimen totalitario orientado hacia el llamado “socialismo real”. Será por la similitud lingüística, por simpatía ideológica o simplemente por ineptitud manifiesta, pero lo cierto es que siempre ha habido un sector de la izquierda europea en general, y de la española en particular, a la que no el han dolido prendas en defender sin ambages semejante atropello. La capital de España ha sido testigo en alguna ocasión de manifestaciones –muy poco pobladas, eso sí-, donde destacados socialistas y comunistas loaban la forma de gobierno cubana.

Nada ha cambiado en la isla. Cuba ha sustituido a un Castro por otro, aunque entre bambalinas siga mandando el de siempre. De vez en cuando, hay quien cree atisbar algún gesto, algún indicio de apertura o distensión, o alguna señal de que algo se mueve en La Habana. Meros espejismos. La auténtica razón de ser de una dictadura totalitaria es no hacer concesión alguna porque, en el momento que la haga, por esa rendija empezarán a entrar aires de libertad que serán su perdición. Tal es la lógica espuria que manejan quienes sojuzgan a sus pueblos. De ahí que el subsecretario de Estado norteamericano para América Latina haya apuntado que su Gobierno no se plantea un cambio de postura hacia la isla; postura que, dicho sea de paso, comparte con la Unión Europea.

La Posición Común de la UE se acordó ya hace catorce años; en 1996 para ser exactos. En ella se condicionaba una posible relación bilateral con Cuba a la certeza de avances concretos en democracia y Derechos Humanos. Catorce años son un período de tiempo lo suficientemente razonable para que se hubiese producido algún progreso en esta materia, por pequeño que fuese. Pero es que no ha habido ninguno. Así las cosas, se entiende que ni Estados Unidos ni la Europa seria quieran seguir firmando cheques en blanco a una dictadura totalitaria. España, que este semestre ejerce la presidencia de turno europea, bien debería de tomar nota y obrar en consecuencia, por más que su canciller Moratinos sea uno de los principales impulsores en dulcificar la postura hacia Cuba. Son demasiados años de ignominia como para que se siga teniendo contemplaciones con el régimen cubano. Y Moratinos debería saberlo y entender también que un régimen totalitario es, por su propia naturaleza arbitraria, el peor y menos confiable socio económico posible: en Cuba no menos que en Venezuela.

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