Opinión

Chávez pide ayuda a Cuba

Viernes 05 de febrero de 2010
Si por algo se ha caracterizado la dictadura castrista durante su más de medio siglo de vida ha sido por su eficaz represión de los derechos humanos en la isla. Tales métodos han sido siempre del agrado de Hugo Chávez, quien tiene en el régimen cubano al espejo en el que mirarse. Ya hay cubanos de diverso pelaje presentes en la vida pública venezolana: desde médicos -los únicos realmente necesarios- hasta maestros y personal “educador”, con un evidente afán proselitista. También los hay en el ejército como asesores militares y, sobre todo, en los servicios secretos como fieles colaboradores. Hasta parte de la escolta personal de Chávez es cubana.

Pero no bastaba. O eso al menos ha debido pensar el caudillo bolivariano, al ver cómo los estudiantes tomaban el relevo de una oposición cuasi neutralizada y salían a la calle reclamando libertad. De ahí que la llamada de ayuda al ministro de Informática de Cuba, Ramiro Valdés, para que le asesore con el problema de suministro eléctrico que padece el país desde hace ya tiempo, no es sino la excusa de ponerle en bandeja la represión de la juventud venezolana, más concretamente al Movimiento Estudiantil. Y es que Valdés es uno de los hombres fuertes de la inteligencia cubana, además de un auténtico experto en labores represivas. Quienes apoyan más o menos abiertamente a Chávez, o quienes le ven simplemente como un político algo excéntrico, deberían tomar nota de comportamientos semejantes para calibrar la verdadera peligrosidad de un individuo semejante. El riesgo de una dictadura totalitaria en un país como Venezuela, productor de petróleo y en manos de alguien cuya estabilidad es cuando menos incierta, es más que real. Conviene tomarlo en serio.

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