Son fuente constante de debates. En sus mejores días encandilan al público y en sus peores, abastecen de titulares a la prensa sensacionalista. Los genios del deporte podrán alejarse de los terrenos de juego pero cuando deciden regresar, siguen demostrando que son los mejores. Por Javier Nuez.
Según dictan las estadísticas, el Real Madrid llevaba 18 años sin ganar al Deportivo de La Coruña en Galicia. La “maldición de Riazor”, llamaban a la racha del equipo blanco. El pasado 30 de enero, José María Gutiérrez, Guti, sacaba su varita de mago para inventarse una asistencia en forma de taconazo que deshizo el hechizo de las “meigas” gallegas.
Secuencia del
El pasado mes de octubre, el Real Madrid cayó eliminado en Copa del Rey por un equipo de Segunda B, el Alcorcón, que endosó un 4-0 al equipo blanco. Durante el descanso del encuentro, Pellegrini le hizo saber a Guti que no saldría en la segunda parte. La contestación que dio el jugador a su entrenador fue la siguiente: “vete a tomar por culo”.
Desde entonces, entre decisiones técnicas y varias lesiones, Guti no regresó a la titularidad hasta el encuentro de La Coruña. Entre rumores de fingir lesiones, traspasos en el mercado de invierno o malestar con el técnico chileno, Gutiérrez recomendó a los periodistas que dudaran de su profesionalidad que se “fueran a coger amapolas”.
Como viene siendo habitual, cada vez que el 14 blanco inventa sobre el césped, el debate en torno a la figura de la eterna promesa madridista vuelve a resurgir con fuerza. Se enfrentan los que alaban su genio futbolístico contra aquellos que no aguantan su carácter fuera de los campos. El taconazo frente a las amapolas, el pase que sólo él puede ver contra el “vete a tomar por culo” a Pellegrini. Guti, máximo exponente de la genialidad en todos los sentidos.
“Que la chupen y sigan chupando”El mundo del fútbol es rico en genios incomprendidos, artistas del balón que se dejan llevar, que dedican sus esfuerzos a las conquistas nocturnas en lugar de a la de los títulos. No todas las historias de ellos acaban bien.
Maradona, tras su positivo por cocaína en el Mundial del 94 nunca recuperó la forma y su adicción a las drogas no se resolvió hasta que pasó por varias clínicas de recuperación. “Fui, soy y seré drogadicto”, llegó a declarar el actual entrenador de la albiceleste para una campaña del Gobierno argentino contra las drogas en el año 1996.
El 27 de octubre de 1997 Maradona disputó su último partido de fútbol, una victoria de su Boca Juniors ante su máximo rival River Plate. Desde entonces, el astro argentino ha seguido con sus problemas de adicción a las drogas. Su paso por las clínicas de rehabilitación de Argentina, Uruguay o Cuba no sirvieron para rehabilitarle. Fue tal su dejadez, que en 2005 se trasladó a Colombia para someterse a un bypass gástrico que solucionaría sus problemas de sobrepeso.
En 2007 tuvo varias crisis derivadas de sus adicciones que a punto estuvieron de costarle la vida. Nuevamente fue internado en una clínica psiquiátrica y se le dio el alta el 7 de mayo. El resurgir de Maradona en el mundo del fútbol llegó de la mano de la AFA, que tras la renuncia de Alfredo Basile
ofreció el cargo de seleccionador argentino a Diego Armando Maradona, que no lo dudó y se hizo cargo del combinado a partir de octubre de 2008.
Aún estando recuperado de sus adicciones, Maradona sigue dejando perlas de su genio. Su ya famoso “que la chupen, que la sigan mamando” o no darse cuenta de que convoca a jugadores lesionados o con otros compromisos dan cuenta de que sigue siendo fiel a su manera de ser.
Tres retiradas para el rey del baloncestoEn otros deportes también hay genios que se retiranron opr alguan tragedia o porque cayeron en desgracia.
Michael Jordan es el mejor ejemplo de ello. El 6 de octubre de 1993, tras conseguir sus primeros tres anillos de campeón de la NBA, Jordan anunciaba su retirada. La decisión llegó tras el asesinato de su padre en un área de descanso de Chicago ese mismo verano.
El mítico “23” de los Bulls sorprendió a todos cuando
firmó por los White Sox de Chicago, un equipo de béisbol, el 31 de marzo de 1994. Su paso por el deporte de los “home-runs” fue efímero. Disputó 17 partidos en las Ligas Mayores, pero su nivel hizo que el equipo decidiera enviarlo a las ligas menores, donde duró unos meses.
El 18 de marzo de 1995, Jordan anunció su vuelta al baloncesto con un escueto comunicado:
“I´m Back” (he vuelto). Esas dos palabras fueron el prefacio de la mejor versión del mejor jugador de baloncesto de la historia. Los Bulls volvieron a conquistar tres títulos consecutivos. En 1999, cuando el ciclo parecía llegar a su fin –Phill Jackson no renovaría, Pippen se quería marchar y Rodman fichó por los Lakers-, Michael Jordan anunció su retirada de las canchas por segunda vez, que no la última.
Ya en 2001, tras los atentados del 11-S, Jordan
confirmó su tercera vuelta a la competición y de nuevo volvió a brillar con luz propia. Esta vez en los Washington Wizards, equipo del que era copropietario. Estuvo dos temporadas en activo. Pese a su mal estado de forma al comienzo, Jordan logró en su último año en la NBA promedios de 20 puntos, 6,1 rebotes y 3,8 asistencias por partido, ya con 40 años cumplidos.
La constancia del dominador del TourOtro mito del deporte que resurgió de sus cenizas es
Lance Armstrong. Octubre de 1996 fue un mes que nunca olvidará. En ese momento, en una visita a un doctor de su Austin natal, se le detectó un cáncer de testículos. Tras la operación a la que se sometió, los médicos le llegaron a decir que
tenía menos de un 40 por ciento de posibilidades de sobrevivir.
Hasta ese momento el texano era conocido por sus papeles en las clásicas y las carreras de un día, llegando a ser campeón del mundo en ruta en 1993. Su regreso a la carretera llegó en 1998 y en su mente
ya tenía claro un objetivo: el Tour de Francia. En 1999 llegó su primera ronda gala y desde entonces ocupó el primer cajón del podio siete veces seguidas. Tras ganar su séptimo Tour de Francia consecutivo en 2005, decidió abandonar el ciclismo profesional.
Conocido por su ambición, Armstrong no dejó de lado su preparación física durante su tiempo de retiro -corrió la maratón de Nueva York en 2006 firmando un tiempo de 2h:09:58- y en 2008 declaró que iba a regresar y que quería luchar de nuevo por ganar el Tour de Francia.
Con el Astaná de su amigo Johan Bruyneel, el americano mantuvo una guerra interna con el corredor español, también del Astaná,
Alberto Contador, a la postre ganador de la ronda gala. Armstrong, con 38 años de edad, quedó finalmente tercero y ya prepara con un nuevo equipo creado para él (RadioShack) su asalto al Tour de 2010.
A la espera de que vuelvan a lo más altoEl regreso más esperado en la actualidad es del golfista
Tiger Woods, quien anunció su “retirada indefinida” tras conocerse sus relaciones extramatrimoniales. El estadounidense, con 14 majors ganados a lo largo de su carrera, se encuentra a cuatro del golfista más laureado,
Jack Nicklaus. Por esta razón, y porque cuenta tan sólo con 34 años, se espera que, tarde o temprano, vuelva a los campos verdes.
En tenis, las lesiones mantienen lejos de su mejor versión al español
Rafael Nadal, que tras el Open de Australia ha caído al número cuatro de la ATP. Pese a que este año pueda seguir perdiendo posiciones, se espera que tras su recuperación total vuelva a poner en entredicho el trono de
Federer.
Algunas voces llegaron a decir del suizo, después de que Nadal le arrebatara el Número Uno en 2008, que nunca volvería a ser el mismo, que su carrera estaba prácticamente acabada. El de Basilea, por su parte, acalló las críticas mostrando que sólo un Nadal en forma puede hacerle frente, ya que desde entonces ha ganado Roland Garros, Wimbledon y el Open de Australia.
En Fórmula Uno,
Felipe Massa es otro ejemplo de superación. El piloto que fue Campeón del Mundo durante unos segundos en 2008, sufrió un aparatoso accidente durante el Gran Premio de Hungría de 2009. Un corte en la frente, una lesión en la parte izquierda de su cráneo y una conmoción cerebral hicieron que se perdiera la mitad de la temporada. El piloto brasileño, recuperado al cien por cien de su accidente, regresará a los mandos del nuevo Ferrari en la próxima temporada que comienza en marzo.