Opinión

Jefes???

Montse Fernández Crespo | Viernes 05 de febrero de 2010
Todo esto empezó leyendo sobre el crecimiento asombroso de las diferencias de sueldo entre directivos y empleados, luego sobre cómo deberá ser la nueva generación de empresas, más colaborativas, y finalmente ayer miércoles, comprobé que existen disparidades ingentes en las condiciones laborales entre empresas dependiendo de quién las gobierne. Amén de escuchar con sorna recomendaciones internacionales invitándonos a bajarnos el sueldo –por cierto, por segundo año consecutivo, gano menos- como solución para que este país supere la crisis de todos. Y esta serie de realidades han ido reposando y bullendo en mi cabeza hasta dar con esta aportación que, lejos de descubrirnos nada que ya no sepamos, sí pretende ordenar ideas y revelar con sinceridad probada, la realidad del ámbito empresarial en el que nos ha tocado desenvolvernos.

Empecemos. Evidencia empírica. En 1970 comparando el sueldo de un trabajador medio con el de un director ejecutivo, la cantidad que estos últimos percibían ya suponía un importe que multiplicaba por 25 el sueldo medio. ¿Increíble, verdad? Esa tendencia diferencial progresa hacia el aumento ofensivo: “En 1996 el salario total (incluyendo parte fija y variable) del principal ejecutivo de una empresa ya multiplicaba por 90 el salario del trabajador medio. Pero, si en la retribución se incluyen además los rendimientos que obtenía el ejecutivo por las fórmulas de remuneración ligadas a las acciones de la empresa, esta diferencia se elevaba notablemente, hasta alcanzar una retribución total que multiplicaba por más de 200 el salario del trabajador medio.” (Por qué es necesario limitar las retribuciones de los ejecutivos. Recomendaciones para el caso de España. Fundación Ideas. http://tinyurl.com/ydmcou3)

En un reciente capítulo del programa de TVE1 “Comando actualidad” se expuso el testimonio de Tomás Fuertes presidente de El Pozo, que ofrece trabajo a miles de personas, con una empresa cuya rentabilidad se mide en millones de euros al año y que en su nómina percibe poco más de los 6.000€. Asumimos que recibirá incentivos, dividendos y todas las parafernalias inventadas porque para eso es el dueño, pero este hombre maduro, que cada mañana al llegar al trabajo se adorna con una bata blanca al igual que el resto de sus empleados, que afirma que no necesita más dinero en su nómina y que por tanto, para que va a dedicárselo, ha sorprendido. Y no es sólo ese gesto que pudiéramos sospechar construido por imagen. En su empresa no se castiga, al contrario, su estrategia es el premio. Si te retrasas –aún tratándose de un trabajo en cadena - no te punen como norma, pero si durante un mes cumples a rajatabla tu horario en la cadena de producción, te premian con 40 o 50 euros. Ah, y cada hora y media, los trabajadores disfrutan de un descanso de 10 minutos. Claro está, le va bien. Les va bien a todos. En el pueblo en que reside, dos rotondas llevan su nombre y si la empresa se quema, los vecinos lloran. (Jefes, Comando actualidad, TVE1. http://tinyurl.com/yewg2lj)

No es difícil conocer o haber escuchado comentar sobre una clase directiva que en empresas de poco más de 10 empleados se permite el lujo desvergonzado de cobrar más de los 6.000€ citados, pagar a sus técnicos sueldos que rondan los 900€ -lo que supone una diferencia porcentual de más del 60%- y además, intentar aprovecharse de la coyuntura de crisis para reducir gastos tramando despedir sin coste a sus empleados. En su filosofía prevalece el castigo en detrimento de la motivación y su plataforma de recursos humanos es inexistente “porque yo lo valgo”, porque dirijo con el convencimiento torpe de que “soy el más listo” y, por supuesto, el empleado cobra “gracias” a mi valioso desempeño. Siente que aunque trabajes para él, le debes dinero, porque de no ser por él, el jefe, tu valor en el mercado sería cero. Son empresas destinadas al fracaso y al olvido.

Desde el otro lado del Atlántico nos llega el término que empieza a constituirse en toda una filosofía: empresa colaborativa. La tecnología, la globalización, la Web 2.0, la participación, la sabiduría e influencia de las masas. Un entorno novedoso en el que la organización funcional es un concepto obsoleto, un espacio de colaboración infinito en el que el líder será aquel que manifieste habilidad para influir, para animar, para extraer y consensuar antes que aquel que haga gala de la rancia escuela de la autoridad y el control: “The next generation collaborative enterprise allows experts at any level to propose, create and execute without hierarchical or geographical constrains.” (The Next Generation Collaborative Enterprise, Cisco. http://tinyurl.com/y8jh68b). Porque el dominio dejará de ser absoluto, único o localizado. Las mejores ideas se conseguirán y surgirán de la aportación de todos, o de alguno de los otros, o de la mínima suma de su vasto conjunto, y cualquiera podrá exponer la suya y ser escuchado si el resto valora que lo merece, y dejará de estar bajo la sombra de la silla en que le sentaron simplemente porque al jefe le parezca o tenga miedo de verse superado por terceros.

Las organizaciones que se encierren en la vieja vía, la de la sumisión y el abuso, observarán como el talento global que no advirtieron o eludieron, sometido y replegado en sus filas bajo el déspota conocido como salario, les abandona para o bien establecerse por su cuenta, o bien formar parte de esas nuevas empresas en las que el organigrama ha dejado de ser un obstáculo para su desarrollo personal y profesional. Porque ya ni tan siquiera se trata de un problema focalizado en el dinero, nos referimos a una nueva era en la que el conocimiento multitudinario y su facilidad de expansión concederá a cada individuo la posibilidad de, valga la redundancia, conocer lo mismo o más que cualquiera de los que dirigen o mandan, despertándose en él equivalentes o superiores habilidades. El “pensamiento único” auspiciado por los grupos de poder –de opinión, entre otros- parece poco a poco tocar a su fin. (Los medios de comunicación como sistemas de pensamiento. Cuestiones éticas. http://tinyurl.com/ye23eng).

Enterremos el término JEFE por haberse ganado connotaciones sumamente negativas. Sencillamente, ya no funciona.

montsefcfr40@hotmail.com

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