Opinión

Nueva disputa en las Malvinas

Sábado 06 de febrero de 2010
La cuestión de soberanía sobre las islas Malvinas, que condujo a un enfrentamiento militar entre Argentina y Gran Bretaña en 1982, aún es asunto de discusión. Recientemente la posible explotación de petróleo en la zona por parte de una empresa británica, ha suscitado tensiones diplomáticas entre ambos países.

El gobierno de las Malvinas ha recibido solicitudes de empresas petroleras, como Desire Petroleum, Rockhopper Exploration y Falklands Oil and Gas, con el fin de obtener permisos de exploración de hidrocarburos en las islas. Este hecho ha irritado al gobierno argentino, el cual el pasado martes presentó a la embajadora británica en Buenos Aires una protesta formal en que manifiesta su disgusto por la autorización para explorar y explotar hidrocarburos en lo que considera la plataforma continental argentina. El conflicto ha ido en aumento después de la declaración del primer ministro Gordon Brown, en la cual expresó su preocupación por la posibilidad de que la discusión pudiera conducir a un posible enfrentamiento militar. La presidenta argentina Cristina Kirchner reaccionó duramente y mencionó que nunca se ha considerado un conflicto armado. El gobierno argentino ha visto las declaraciones de Gordon Brown como un mensaje intimidatorio.

Las discusiones sobre soberanía, y en especial en el caso de las Malvinas presentan dos posturas difíciles de conciliar. Por un lado, los derechos de soberanía argentinos sobre el archipiélago son indiscutibles; por otro, la presencia de los Kelpers en las Islas es un hecho incontrovertible. Es así que la intermediación de organismos internacionales, como las Naciones Unidas o la Corte Internacional de Justicia, sea indispensable para dirimir las diferencias entre Argentina y el Reino Unido, y evitar un aumento del conflicto.

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