reseña
Sábado 06 de febrero de 2010
Javier Reverte: El río de la luz. Un viaje por Alaska y Canadá. Plaza y Janés. Barcelona, 2009. 544 páginas. 22,90 €
“Un río es algo más que un caudal de agua”, escribía Javier Reverte en la obra que inspiró su accidentado viaje por el Amazonas, realizado en 2002. En
El río de la luz, dicho autor de novelas de viajes cambia de destino y se desplaza hasta Alaska para conocer las salvajes orillas del Yukon, pero conserva su particular concepción de los ríos como fuente de conocimiento del propio ser humano. En esta ocasión, Reverte se propone seguir los pasos de los miles de buscadores de oro que, a finales del siglo XIX, arriesgaron sus vidas y sus fortunas con la esperanza de hallar el preciado metal y cambiar sus destinos para siempre. En esta carrera por el oro tomó parte
un joven Jack London, y es precisamente su estela la que guiará al incombustible Javier Reverte.
Desde Vancouver, se desplazará a través de los peligrosos estrechos y canales del
Inside Pasaje recorriendo las costas de la provincia canadiense de la Columbia Británica hasta llegar a los lagos donde nace el gran río Yukon. Durante trece días el autor pone a prueba sus fuerzas y atraviesa en canoa, junto a una pequeña expedición, los setecientos cincuenta kilómetros de río que separan Whitehorse de Dawson City, destino final para la mayoría de buscadores de oro. A continuación, y siempre en pos de las huellas de London, Reverte llega hasta el mar de Bering y el sur de Alaska, territorio dominado por los peligrosos osos
grizzlies. Tras su paso en tren por la cintura sur de Canadá regresa a Liverpool a bordo de un carguero, poniendo fin así a más de tres meses de aventura inspirada por la fiebre del oro y por su confesa admiración hacia Jack London.
El río de la luz nace a partir de las anotaciones tomadas por Reverte durante su periplo por el Gran Norte, y supone un relato fresco y ameno de sus descubrimientos y experiencias en contacto con la naturaleza más agreste. Intercaladas de modo acertado, el autor ofrece algunas de las pequeñas historias, leyendas y anécdotas acaecidas en los lugares que forman parte de su ruta. Relatos de bandidos de tiempos pretéritos, de ataques de osos o de costumbres típicas de las diferentes regiones que contribuyen a que el lector consiga zambullirse de lleno en el pasado y en el presente de Alaska y Canadá.
Por Lorena Valera Villalba
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