Economía

Optimismo ante la inminente ayuda comunitaria a la economía griega

almunia descarta que el país heleno pida ayuda al fmi

Martes 09 de febrero de 2010
La posibilidad de que la Unión Europea destine ayudas a Grecia para paliar su grave crisis económica ha despertado el optimismo en las bolsas europeas y en Wall Street. Por su parte, el comisario Almunia ha descartado que el país heleno vaya a pedir ayuda al Fondo Monetario Internacional.

El comisario saliente de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, descartó este martes la posibilidad de que Grecia pida ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI) para hacer frente a su deuda pública.

"Coincido con los diputados que han dicho que no necesitamos llamar al FMI. Lo podemos y debemos hacer nosotros", declaró Almunia, que compareció ante la Eurocámara en un debate sobre la situación económica de algunos países de la zona euro.

"Si tenemos la coordinación adecuada, voluntad política, utilizamos los instrumentos del tratado y llevamos a las últimas consecuencias nuestros objetivos, tenemos los instrumentos para afrontar situaciones difíciles como la de Grecia", añadió el comisario, que este miércoles se hará cargo de la cartera de Competencia en la nueva Comisión Europea.

Almunia coincidió con varios eurodiputados en que la zona euro y la Unión Europea deben ser capaces de solucionar los problemas de Grecia sin necesidad de acudir a la ayuda del Fondo Monetario Internacional, aunque hubo quien no descartó esa posibilidad.

"Tienen que estudiarse todas las opciones incluyendo la de cooperar con el FMI", lanzó la eurodiputada del Partido Popular Europeo, Corien Wortmann-Kool.

El comisario Almunia también combatió las acusaciones de algunos diputados que aseguraron que la Comisión Europea había actuado con "lentitud" en el caso griego y recordó que él mismo pidió hace años poderes de auditoría para la oficina de estadística comunitaria, que le fueron negados y que a su juicio hubieran evitado el escándalo de las estadísticas griegas.

Por otra parte, varios eurodiputados le afearon sus declaraciones de la semana pasada, en las que relacionaba en cierto modo la situación económica de Grecia con las de otras economías de la zona euro, como España y Portugal.

"Estos países necesitan solidaridad y apoyo pero, desgraciadamente, sus declaraciones no fueron de demasiado apoyo. Fueron afirmaciones poco prudentes y poco felices con efectos inmediatos en la bolsa. No se pueden añadir dificultades a las dificultades", dijo Feio Diogo, del Partido Popular Europeo. "Sus declaraciones fueron peligrosas e inoportunas, señor comisario", añadió la socialista Elisa Ferreira.

El comisario español evitó pronunciarse sobre la supuesta comparación que desató la inestabilidad en los mercados y se limitó a decir: "Lo que les pido en aras de la confianza es que se refieran a lo que yo declaré, no a lo que otros dicen que yo he podido decir".

Por otro lado, la Bolsa de Nueva York mantenía este martes una sólida tendencia alcista y el Dow Jones de Industriales avanzaba el 2,11%, entre expectativas de que Grecia recibirá ayuda de sus socios europeos para afrontar su elevada deuda.

Grecia ante un febrero tenso
Grecia afronta un febrero caliente, plagado de protestas y con dos huelgas generales, por las duras medidas que pretende aplicar el Gobierno para sacar al país de un abismo económico que pone en entredicho a toda la zona euro.

Ante los severos ajustes, que pretenden bajar los sueldos de los funcionarios y subir los impuesto para enderezar las cuentas públicas, los sindicatos griegos se han puesto en pie de guerra.

Para este miércoles está convocada una huelga general de los funcionarios y el día 24 está prevista otra de los trabajadores públicos y privados que amenaza con detener el país.

Sin embargo, hasta ahora ninguna central sindical ha presentado un plan alternativo a los recortes sociales y salariales impulsado por el Ejecutivo socialista de Giorgios Papandreu.

Fuentes de los sindicatos mayoritarios aseguraron a Efe que su respuesta se debe a que las medidas del Gobierno "están muy lejos de lo anunciado en la campaña electoral por Papandreu".

Los sindicatos apoyaron en octubre pasado al líder socialista y rechazaron el programa de ajuste de los conservadores, entonces en el poder tras seis años de desgaste en medio de acusaciones de corrupción e ineficacia.

Ahora, muchos trabajadores se sienten engañados por los socialistas e incluso acusan a Papandreu de superar en su dureza las medidas propuestas por el anterior Ejecutivo conservador.

El recelo sindical se dirige sobre todo contra los recortes de hasta el 10 por ciento del gasto público y las bajadas salariales de hasta un 20 por ciento de los sueldos de los funcionarios.

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