Opinión

La Argentina del bicentenario

Santiago Leiras | Miércoles 10 de febrero de 2010
En la Argentina en particular y en América Latina en general se llevarán a cabo durante el presente año los festejos con motivo del bicentenario de la independencia nacional de la antigua metrópoli, España. En el caso argentino, el año 1810 constituye el inicio de un proceso formal que dio lugar a la conformación del primer gobierno local y que tuvo su “culminación” con la efectiva declaración de la independencia recién en el año 1816.

¿Cómo encontró el primer centenario a la “gran promesa argentina”? recordando al politólogo Natalio Botana, la misma estaba en medio de la contradictoria convivencia entre por una parte el desarrollo de una sociedad abierta, caracterizada por el irrestricto ejercicio de los derechos civiles y que anidaba en su seno los valores relacionados con el progreso y por otra un orden político tradicional, con un limitado ejercicio de los derechos políticos, ausencia de transparencia electoral y un estricto control de la sucesión política.

La ley Sáenz Peña aprobada en el año 1912, que estableció el carácter universal secreto y obligatorio del sufragio, intentaría cerrar la brecha entre una sociedad abierta y un orden político tradicional. Sin embargo, la vida institucional de la Argentina desde la sanción de la mencionada ley electoral hasta el año 1983 osciló entre regímenes militares, cívico-militares, democráticos sin contenido republicano, republicanos sin contenido democrático y/o semidemocráticos.

La continuidad institucional de la democracia a partir de 1983 pudo ser preservada en medio de severas crisis de diferente signo: militar entre 1987 y 1990, económica entre 1989 y 1990, económica y social e institucional entre finales del año 2001 y comienzos del 2002. Se sucedieron las sublevaciones militares y las leyes del perdón e indultos respectivos, la hiperinflación de 1989/90, la declaración de la cesación de pagos de la deuda externa y la megadevaluación del 2001/2002, y la más grave crisis de representación y representatividad política no resuelta hasta el día de la fecha.

Resultó de particular interés para quien escribe estas líneas el trabajo de George Clemenceau, publicado en el libro Mirando al Bicentenario reflexiones sobre el bicentenario y memorabilia, quien visitara la Argentina en el año 1910 y que, como destaca Natalio Botana en el prólogo de la publicación, era un anciano dirigente político que con éxitos y fracasos estaba transitando su camino de despedida. Para muchos observadores de la época Clemenceau representaba el pasado cuando años después habría de encarnar el futuro que muchos de esos observadores no serían capaces de prever; en 1917, a los 76 años, asumió el cargo de primer ministro del gobierno de “unión sagrada” que llevó a Francia a la victoria en la primera guerra mundial y luego al reparto de Europa y las colonias en la conferencia de la paz de 1919.

La obra colectiva Mirando al Bicentenario reflexiones sobre el bicentenario y memorabilia de Natalio Botana, George Clemenceau, Rosendo Fraga y Luis Romero representa sin duda un significativo aporte para la comprensión del pasado y del presente argentino, pudiendo el lector encontrar algunas claves para poder comprender el porque de la brecha entre la “promesa” del primer centenario y la “realidad” argentina del segundo.

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