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¿Se le agota el crédito a Barack Obama?

Cada vez cuenta con menos apoyos

Jueves 11 de febrero de 2010
En apenas un año de mandato, queda muy poco de la nueva época llena de esperanza prometida por Barack Obama. La reforma de la sanidad, la nueva situación de los inmigrantes indocumentados y el cierre de Guantánamo continúan siendo, de momento, simples promesas electorales, que están muy lejos de convertirse en realidad.

Es por eso que su índice de popularidad está por debajo del 50 por ciento, lo que le convierte en el primer presidente norteamericano peor valorado en tan poco tiempo de Gobierno. También, la derrota en Massachusets, que ha permitido a los republicanos obtener el escaño que ocupó Ted Kennedy durante más de treinta años, ha empeorado aún más la situación del presidente estadounidense.

El “Tea Party”
Además, desde hace unos días, en Estados Unidos se sigue con especial interés la creación del Tea Party, una nueva y bulliciosa fuerza norteamericana, definida fundamentalmente por aquello a lo que se oponen: un estado sobredimensionado, el déficit del gasto público, y el aumento de impuestos. Este nuevo movimiento no tiene una lista concreta de miembros, pero en cambio sí que está teniendo gran repercusión en Estados Unidos. Sarah Palin anunció que con este movimiento ha vuelto a nacer el espíritu del motín de 1773.

La creación de este movimiento significa un nuevo aumento de la lista de personas (desde personalidades de su propio partido y de la oposición hasta dirigentes de algunos países) que están reaccionando con disconformidad ante la forma de actuar del presidente Obama.

Entre las críticas, destacan dentro de su propio partido los nombres de los senadores Ben Nelson, de Nebraska, y Mery Landrieu, de Luisiana, que no tienen una opinión favorable de la gestión presidencial. Bien es cierto, que ambos dirigentes se encuentran en estados conservadores, pero después de la reunión de todos los demócratas de hace unos días, ambos reconocieron que salieron del pleno con dudas y sin estar convencidos de las estrategias de su partido. La reforma de la salud y el déficit son los principales puntos de desencuentro. De todos modos, pese a esta oposición, el presidente pidió a los demócratas unidad porque en caso contrario “nuestros rivales tendrían mayores opciones de vencernos”.

Fuera del partido, las posturas en contra de su gestión han sido muy numerosas. Uno de sus mayores detractores es su rival en los últimos comicios, John McCain. Salvo en la política en Afganistán, los republicanos no son partidarios de que se aprueben las pretensiones de Obama, motivo por el que su proyecto está en una fase de pausa. Además, pese a que no ha habido una queja pública al respecto, según ha podido saber EL IMPARCIAL, en la NASA no se ha visto con buenos ojos el abandono del plan de la vuelta a la luna, aunque lo cierto es que los ciudadanos prefieren gastar ese dinero en arreglar la situación de su economía.

Desplantes a Europa
El malestar por su gestión ha cruzado fronteras y Europa es una de las grandes decepcionadas por el trato recibido desde EEUU. El Wall Street Journal publicaba hace unos días que Obama no acudiría en el mes de mayo a la Cumbre de la Unión Europea, algo que sorprendió a la sociedad europea y especialmente al Gobierno español, que veía como se escapaba la posibilidad de un “encuentro planetario”. Ningún líder europeo reconoció públicamente su malestar por la ausencia de Barack Obama en la Cumbre.

Pero éste no ha sido el único desplante de Obama a la Unión Europea. Cuando recibió el Premio Nobel de la Paz en Oslo, el mandatario estadounidense fue muy criticado por no estar presente en los tres días de festejos de los premios, perdiéndose el tradicional almuerzo que el rey Harald V de Noruega ofrece siempre en honor del Nobel de la Paz.

América Latina se queja de falta de atención
Tampoco parece haberlo hecho muy bien en Latinoamérica, donde culpan a Obama de haberse despreocupado tras viajar tan sólo en una ocasión a esta zona. La crítica viene fundamentalmente desde México, donde se le acusa de no haber prestado atención al plan de Gobierno para fortalecer la lucha contra el narcotráfico, una propuesta para recortar fondos y una búsqueda de una política para que los ciudadanos puedan ir a trabajar a Estados Unidos y poder regresar a su país cuando finalice su contrato.

Además, tampoco ha gustado su escasa atención al sistema de librecomercio, algo que ha frustrado un intercambio de bienes y servicios similar al de Europa. Asimismo, su política en Honduras fue considera por los expertos como un fracaso, ya que empezó garantizando la continuidad de Zelaya, que finalmente quedó demostrado que quería implantar un sistema dictatorial, lo que le obligó a rectificar y apoyar las elecciones, en las que Porfirio Lobo resultó vencedor.

Aumentan los problemas con China
Este descontento también está presente en Asia, donde Obama tomó como una de sus prioridades la de mantener buenas relaciones con China e incorporarla a la comunidad internacional. Un año después, la situación parece haberse deteriorado y de hecho, el Gobierno chino ya ha amenazado con tomar “medidas necesarias contra EEUU”.

La venta de armas a Taiwán y la futura reunión de Obama con el líder tibetano han provocado el recelo de la administración de Pekín, que sancionará a las empresas estadounidenses que participen en la venta de armas a la isla y que considera que el Dalai Lama es un “separatista cuyo objetivo es la independencia del Tíbet y un aumento de su territorio”.

Ante esta situación, lo que se preveía que iban a ser unas buenas relaciones bilaterales chino-estadounidenses se ha convertido en un nuevo clima de tensión que aumenta las diferencias ya existentes en asuntos como el proteccionismo comercial, el cambio climático, los Derechos Humanos o el conflicto con la compañía Google y, que puede terminar provocando un final en las relaciones bilaterales entre ambos países.

En esta línea, la administración Obama no ha establecido hasta el momento una estrategia global para Oriente Próximo y Asia meridional. En los primeros meses sólo han aflorado los aspectos tácticos individuales que podrían constituir un nuevo plan, pero sin presentar una estrategia clara.

En definitiva, después de un año en el poder, el proyecto de Obama sigue sin dar los resultados esperados. A la vista están los comicios del próximo mes de noviembre en los que los sondeos dan como vencedor al partido republicano.

Por ello, el mandatario afroamericano tendrá que dar un giro en su gestión y demostrar que el cambio prometido es posible, porque su partido no puede volver a permitirse derrotas como las de Virginia o Massachussets, y en caso de producirse podría significar el principio del fin de Barack Obama en la Casa Blanca.


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