Jueves 11 de febrero de 2010
Si el martes José Luis Rodríguez Zapatero pasaba un mal trago en el Senado ante las interpelaciones del portavoz popular Pío García Escudero, ayer hubo de soportar otro tanto en el Congreso, pero con Mariano Rajoy como martillo pilón. No fue el único. Tras las aterciopeladas palabras de Durán Lleida se trasluce una clara desconfianza en el futuro económico más inmediato. Eso por lo que respecta a los nacionalistas catalanes, tradicionales aliados del PSOE en los últimos tiempos. El resto de grupos políticos tampoco parecen tener mucha fe en las eventuales recetas de José Luis Rodríguez Zapatero para capear el temporal económico.
Pero si en algo tiene razón el Gobierno es cuando afirma que sobran quejas y faltan ideas. Conviene decir que esa carencia de ideas empieza por ellos mismos, que confunden ideas con “ocurrencias”. Pero la queja también es achacable a los demás. Y fundamentalmente, al PP. Se comprende que el partido de Mariano Rajoy reserve parte de sus cartas para sacarlas en el momento electoral oportuno. Pero, dadas las actuales circunstancias, urge la adopción de medidas que coadyuven en lo posible a salir de semejante atolladero económico. Y, en efecto, es una buena idea la iniciativa parlamentaria para reducir el número de altos cargos y ministerios, pero hace falta más, mucho más. Si el señor Rajoy quiere ayudar, debe decir cómo. O lo que es lo mismo, debe proponer ideas, planes y cifras concretas. Poniendo sobre la mesa propuestas detalladas para salir de la crisis aporta algo constructivo al debate político y, de paso, trasmite a su electorado que sabe hacer algo más que protestar y sestear. Es la hora de sumar. Y también de atreverse a restar. Si el PP exige –con razón- que el señor Zapatero tenga el valor de gobernar y adopte las medidas que la situación demande, por impopulares que sean. Que se aplique el cuento y que tenga el coraje de hablar alto, claro y con precisión, pensando más en el interés general que en los sondeos. Ya se sabe: en política, las malas noticias cotizan a la baja. Salvo cuando son verdad.
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