Economía

Prejubilados en plena vida laboral

Con una media de 55 años

Viernes 12 de febrero de 2010
Más de 50.000 españoles se ven abocados a suspender su vida laboral cada año como consecuencia de los planes de prejubilación de su empresa. Con una media de 55 años, estos trabajadores afrontan la inactividad en plenas facultades físicas y con una vasta experiencia que, en la mayoría de los casos, deja de transmitirse a las generaciones posteriores.

Son desempleados, aunque muchos no les consideran como tal. Víctimas de los ajustes de plantilla, miles de españoles han visto interrumpida su carrera profesional en el mejor momento. Atesoran una experiencia de décadas y aún están en plena forma, pero la prejubilación les aparta del mercado laboral a cambio de unas interesantes condiciones económicas.

Su edad ha ido descendiendo con el paso del tiempo, desde los casi 60 años hasta los poco más de 50 de la actualidad. Al principio, la medida se pensó para personas al borde de la jubilación, en torno a los 60 años. Pero, debido a la buena aceptación que tiene entre los sindicatos y la plantilla, las empresas han ido multiplicando su uso y reduciendo, cada vez más, la franja de edad, según revela un informe del IESE realizado por el profesor Sandalio Gómez.

La historia se repite más de 50.000 veces cada año. En la última década, alrededor de 300.000 trabajadores se han incorporado al régimen de prejubilaciones, según un estudio elaborado por la escuela de negocios Esade.

Siete de cada diez casos han tenido lugar entre 1997 y 2003, mientras que sólo el 30 por ciento de las empresas vienen aplicando estos planes desde los años 80, momento en el que se inauguró la tendencia como consecuencia de la reconversión industrial.

No obstante, conocer el dato exacto resulta imposible al no existir cifras oficiales. La razón es que la prejubilación no tiene una tipificación regulada y se enmarca dentro de las "medidas de despido catalogadas como no traumáticas", según explica el profesor Gómez en su estudio "Las prejubilaciones y su impacto en la persona, en la empresa y en el sistema de pensiones".

En plenas facultades
La prejubilación supone "un duro golpe" para el trabajador, "que no puede evitar pensar que ya no vale y que, todavía joven, se ve obligado a quedarse inactivo", explica Gómez.

"Un trabajador con 50 años sabe que todavía le queda una amplia vida laboral y, sin embargo, ve cómo la empresa le deja fuera", reconoce.

A pesar de ser una opción voluntaria, las ventajosas condiciones económicas, el clima laboral, los rumores de expedientes de regulación de empleo para los que no acepten el plan, etc., incitan a aceptar la prejubilación "como la mejor opción para una 'inevitable' salida de la empresa". Por ello, el estudio del IESE apunta hacia una "voluntariedad forzada" o, al menos, "condicionada".

Prejubilados en vida. Manuel Engo



Esta frustración inicial desemboca en muchos casos en la búsqueda de nuevas salidas profesionales, sobre todo, como consultores y asesores, aprovechando la experiencia cosechada. Sin embargo, la nueva actividad profesional suele desarrollarse en el marco de la economía sumergida, con el objetivo de no perder los beneficios pactados en el plan de retiro anticipado.

Retirados pero bien pagados
Se consideran prejubilados "aquellas personas que en el momento de la interrupción de su actividad profesional remunerada no tienen derecho, por edad, a cobrar pensión alguna de la Seguridad Social", según el profesor Gómez.

En general, cuando un trabajador acepta prejubilarse, recibe una indemnización por parte de la empresa, además de un sueldo con cargo al INEM por un máximo de dos años y un subsidio por desempleo para mayores de 52 años hasta que alcance la edad de jubilación.

Pero el dinero no lo es todo. Aunque las encuestas revelan que la mayoría de la población desea "jubilarse pronto" y que "el modelo de los que se han prejubilado ha tenido éxito social", según el profesor de ESADE Manuel Alfaro, muchos de los afectados no saben qué hacer con su tiempo. En ese caso, con más de 20 años por delante, retirarse "forzosamente" de manera anticipada también supone hacerse mayor de forma prematura.

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