argelia
Lunes 15 de febrero de 2010
La Administración Obama no ha perdido el tiempo con Argelia. Aprovechando la agudización de la crisis diplomática entre Argel y París, una fuerte delegación empresarial estadounidense viaja esta semana a Argel. Objetivo : introducirse en el mercado de alta tecnología, telecomunicaciones, infraestructuras y defensa. Los residuos de mentalidad colonial francesa y la indecisión española de optar claramente por el mercado argelino, dejan las puertas abiertas a Estados Unidos.
Durante cuatro días más de veinte operadores económicos norteamericanos encabezados por un alto funcionario de la Secretaría de Comercio que preside Gary Locke, tratarán de identificar proyectos, crear empresas mixtas y detectar inversiones directas en Argelia. Abarcan los sectores de transporte, telecomunicaciones, transmisiones, producción eléctrica, salud, recursos hidráulicos, construcción, medio ambiente y defensa.
Es la primera vez que la Administración Obama organiza una ofensiva empresarial de esta envergadura en Argelia, su segundo socio comercial en el mundo árabe. Hasta ahora las empresas e inversiones norteamericanas estaban centradas casi exclusivamente en el sector de hidrocarburos, con la presencia en el país norteafricano de grandes multinacionales como Halliburton, Exxon-Mobil, Chevron, Texaco, Amoco, Arco o Schlumberger.
En la delegación norteamericana que desembarca esta semana en Argel se encuentra, por ejemplo, la AAE Systems, que quiere implantarse en el país magrebí para hacer del mismo una plataforma de lanzamiento para todo Africa del Norte de sus modernos sistemas de telecomunicaciones y de tecnología innovadora VSAT. En la misma rama tecnológica se encuentra Artel y Motorola, presentes también en la delegación.
De la misma forma parte igualmente Boeing, que además de la aviación civil, trabaja en su division BIDS (Boeing Integrated Defense Systems), la fabricación de helicópteros, misiles y satélites ; Electrolux, uno de los principales productores mundiales de aparatos electrodomésticos presente en 150 países ; lo mismo que la constructora Hill International, y hasta la mítica Harley-Davidson.
La ofensiva norteamericana trata de ocupar el hueco dejado por el vacío diplomático creado entre Argel y París. La visita retrasada sine die del Presidente Buteflika a Francia, y la petición argelina al ministro de Exteriores galo Bernard Kouchner de suspender su visita prevista este mes de febrero a Argel, han dejado a las más de 300 empresas francesas presentes en Argelia en situación de desamparo.
A pesar de la intención de la empresa francesa Renault de instalar una fábrica de automóviles cerca de Argel, divulgada por el diario Le Monde, la decisión aún no es firme. El constructor francés se asociaría a la sociedad estatal argelina SNVI siguiendo la nueva normativa de empresas mixtas, Renault el 49% y la SNVI el 51%, en una inversión de varias decenas de millones de euros, para producir unos 50 mil vehículos anuales. Pero visto el clima de crisis diplomática, el proyecto sigue en stand by.
En menor escala que los norteamericanos, también las empresas españolas están queriendo aprovechar las tensiones franco-argelinas para ganar sectores de mercado en Argelia, en particular el sector empresarial catalán que representa la mitad de las 120 empresas españolas establecidas en el país norteafricano. El presidente de la Generalitat catalana José Montilla, acaba de estar recientemente en Argel acompañado de 60 empresarios de la industria, vivienda y trabajos públicos principalmente. Sin embargo las incertidumbres políticas suscitadas por la ambigüedad de la política exterior española hacia el Magreb, que Argel considera demasiado volcada hacia Rabat en detrimento del Sahara Occidental y por consiguiente de Argelia, siguen pesando en las relaciones bilaterales. El prometedor mercado de las energías limpias – eólica y solar – muy desarrolladas en España, y que podría adquirir gran desarrollo en Argelia, sigue cautivo de las decisiones politicas, y aún tendrá que esperar.
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