Opinión

Fin de la coalición en Holanda

Domingo 21 de febrero de 2010
Este sábado se anunció la disolución de la coalición gobernante en Holanda, presidida por el primer ministro Jan Peter Balkende, perteneciente al partido demócrata cristiano CDA. El partido socialdemócrata PvdA se retiró de la coalición, después de varias discusiones sobre la permanencia de las tropas holandesas en Afganistán, cuya retirada estaba prevista para final del 2010. Los laboristas no quieren prolongar la misión en ese país asiático, ni siquiera para entrenamiento como propone la OTAN. Sin embargo los democristianos y los calvinistas de CU –otro partido de la coalición- tienen una opinión contraria.

El tema de Afganistán y la participación en estas misiones causa siempre opiniones divergentes y discusiones acaloradas. Sin embargo debe considerarse que la presencia en ese país es resultado de la decisión conjunta de varios países, que incluye a Holanda, y que la presencia ha sido y es necesaria por motivos de seguridad, no solo regional sino mundial también. Ciertamente no se han conseguido todos los objetivos planteados inicialmente, pero algunos sí se han logrado. La presencia talibán sigue siendo una amenaza y la retirada de las fuerzas de la OTAN sólo les beneficiaría a ellos. Los ciudadanos del mundo occidental debemos comprender que en Afganistán se están defendiendo nuestras libertades. Todavía hace pocos años era el centro del terrorismo fundamentalista islámico y, si el país asiático volviera a caer en manos de la teocracia totalitaria, no es difícil predecir que el terrorismo amenazaría aún más a nuestros hogares. Los europeos en particular tendríamos que reflexionar sobre nuestra creciente renuencia a defender nuestros propios valores.

Con la disolución oficial del gobierno y el anuncio de elecciones anticipadas, posiblemente para mayo de este año, en vez de principios del 2011, el panorama político de Holanda sufrirá varios cambios. La retirada del PvdA del gobierno supone una ventaja para la derecha. Los socialdemócratas han perdido apoyo electoral y, aunque recuperen parte del respaldo por su postura en contra de la presencia militar en Afganistán, apoyada por un porcentaje importante de los ciudadanos, no se cree que sea suficiente para formar una coalición fuerte de izquierda.

Algo que pudiera ser preocupante, sin embargo, es que con la ventaja de la derecha, los partidos de extrema derecha también se benefician, como es el caso del partido antiinmigrante y antimusulmán de Geet Wilders, Partido para la Libertad PVV. Hasta ahora ningún partido en el Parlamento ha querido formar coalición con el PVV, pero esto pudiera cambiar por la necesidad de conseguir un mayor número de electores ante un escenario electoral complicado.

En las elecciones municipales de marzo se verá la tendencia electoral, pero probablemente se tendrán que hacer varios cambios y pactos políticos. No será fácil lograr estabilidad y evitar el fortalecimiento de la extrema derecha en ese país europeo donde ningún partido puede gobernar por sí solo.

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