Lunes 22 de febrero de 2010
Este lunes inicia la Cumbre de Río en la ciudad mexicana de Cancún con la presencia de los mandatarios de la mayor parte de los países latinoamericanos. El sábado pasado se dio inicio a las reuniones previas a la cumbre en la que participaron los ministros de asuntos exteriores. La idea detrás de esta reunión es ver la posibilidad de crear un organismo regional, alternativo a la OEA, sin la participación de Estados unidos y Canadá. Honduras no ha sido invitado.
Entre los temas a tratar está el caso de las Malvinas, el estado y las relaciones de Honduras -cuyo presidente elegido el pasado noviembre no ha sido reconocido por todos- mecanismos de ayuda para Haití, entre otros asuntos. La intención de crear un nuevo organismo regional de América Latina y el Caribe tiene como uno de sus propósitos mejorar el diálogo y la confianza entre los miembros, evitando posibles desacuerdos que han surgido en otros foros como la OEA. En este sentido, México busca fortalecer su posición y liderazgo en la región. La iniciativa al parecer es del agrado de casi todos, incluso del presidente de Venezuela Hugo Chávez que aplaude la no participación de Estados Unidos, fiel a su línea anti-americana y anti-occidental. Otro objetivo es aumentar y consolidar el poder político de América Latina, en un momento en que varios países de la región celebran el bicentenario de su independencia.
La propuesta no es mala, pero los problemas regionales no se solucionan con el simple hecho de crear nuevos organismos. Los conflictos entre países de la región, como en el caso de Venezuela y Colombia, así como otros problemas estructurales, económicos y políticos, requieren de mucho trabajo y esfuerzo, y especialmente de voluntad para obtener soluciones y salvar las diferencias, en lugar de financiar guerrillas y tolerar, cuando no promocionar, el narcotráfico.
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