Miguel Ors | Miércoles 05 de marzo de 2008
Creo en Dios, Padre todo poderoso (por si acaso), creo en la velocidad (en el fútbol) y no creo en ZP (miente más que Pinocho).
-Es usted un hombre de creencias firmes.
-Lo soy. Lo he sido siempre. Creo hasta en el Atlético de Madrid; he creído siempre en él, incluso a pesar de los pesares que nos da. Uno es así de creyente.
La velocidad. El Barça tiene una plantilla de olé y mucho millones de euros. Lo que no se sabe a ciencia cierta este años es si de más millones que de olés. Obligada la duda, porque en el fútbol, que diría Einstein, todo es relativo, todo es incertidumbre, todo es "según el color del cristal con que se mire" (esto lo diría Campoamor).La velocidad es al fútbol lo que el esqueleto al ser humano. Sin esqueleto, no hay ser humano. Sin velocidad, el fútbol es un inmenso bostezo.
El Barcelona, trenzando fútbol, es más todavía: es un bostezo con paperas. Aburre a las ovejas, a los gatos siameses y a los ciudadanos cuando a los políticos les atacas el virus de los mítines.
-Los políticos en campaña se repiten como el Barça- he oído recientemente.
El Barça construye lo que uno llama fútbol retroprogesivo: dos o tres pases hacia atrás o a los laterales y uno hacia adelante. Así ha jugado contra el modesto y cariado (en clase, imaginación y otras artes) Celtic. Rexach, fino jugador del Barça hace años, dijo una vez ejerciendo de entrenador:"Correr es de cobardes". Le contesté en un artículo que en el fútbol correr no es de cobardes, sino de vagos, y que los espárragos sin mahonesa u otra de esas salsas que los hacen agradables al paladar son tan sosos como el fútbol de los jugadores que no corren.
-Lo leí, lo leí -me dijo fino y elegante, como es él, dos o tres semanas después...
No dijo más. Lo cesaron. ¿Por qué? El Barça no corría. Como ahora. La mal llamada Liga de las estrellas, la española, es un coñazo comparada con la Liga inglesa. La Premier es menos técnica y artística que la nuestra, pero es mucho más emocionante y pugnaz. Hoy todo el mundo, en España, quiere el Ave, viajar en tren veloz, en tren de alta velocidad. Pues eso es lo que yo quiero para el Barça y para todo el fútbol: alta velocidad. El vértigo de la alta velocidad.
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