La madre del disidente cubano, Orlando Zapata, que murió por inanición a causa de una huelga de hambre de 85 días, declaró en una entrevista concedida a la cadena británica BBC, que califica la muerte de su hijo como “un asesinato premeditado”, por lo que rechaza las disculpa del actual líder del régimen cubano.
La "Dama de Blanco" Reina Tamayo debe afrontar la prueba más dura que le puede tocar a una madre, enterrar a un hijo. Esta valiente mujer, como muchas que simbolizan el coraje de miles de madres, esposas y hermanas cubanas que tienen a sus seres queridos tras las rejas, por el sólo crimen civil de disentir del castrismo; se muestra en la medida de lo posible entera, pero sobre todo orgullosa de un hijo cuyos ideales nunca flaquearon, pese a haber estado cumpliendo una injusta condena de
3 años que se prolongaron a 7, y quien como dice su progenitora “murió de frente y no de rodillas”
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En su casa en la localidad de Banes, Reina vela al que ha sido el primer prisionero político en morir por una huelga de hambre en 40 años. Un hombre que por azares del destino se ha convertido en el nuevo símbolo de lucha de aquellos que se atreven a enfrentarse a la dictadura de los
hermanos Castro.
El deceso de
Orlando Zapata Tamayo abre la caja de los truenos del verdadero estado de los presos políticos del castrismo, centrando el debate sobre un tema que se conoce a
vox populi dentro de la comunidad internacional, pero del que no se quiere a ahondar con profundidad, debido a los intereses y favores diplomáticos que están en juego dentro de la isla. Es por ello, que
Raúl Castro, en un gesto sin precedentes, dio su pésame particular a Reina Tamayo, el cual ella rechazó, debido a que considera la muerte de su hijo como un “asesinato premeditado”.
“Voy a explicar al mundo que no admito que Raúl Castro diga que siente la muerte de Orlando Zapata Tamayo para esta madre. Yo quisiera que se lo dijera a esta madre de frente cuando él sabe que mi hijo ha sido torturado por la mano de todos los agentes que él tiene. No admito que diga que tiene solidaridad conmigo por la muerte de mi hijo”, señaló Tamayo en una entrevista
publicada por BBC Mundo.
Ella considera que pudo haberse manejado la situación de otra forma porque él ya
“suspiraba con la agonía de la muerte”, debido a que sus intestinos y todas sus partes dentro del esófago estaban muy dañadas, a lo que denuncia algunas irregularidades que observó cuando atendieron a su hijo. “La demora en su huelga de hambre, en la sala de terapia de Camagüey, cuando terminan de trasladarlo hacia La Habana, ya era tarde. Eso fue premeditado”.
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Reina Tamayo aprovechó la entrevista para hacer un llamamiento a todos los países
que tienen relaciones con Cuba que lo sucedido con Orlando Zapata no quede como otra imagen de la disidencia cubana. “Yo pido, esta madre, con todo el sentimiento profundo y el corazón partido en unos cuantos pedazos porque mi hijo es un joven de 42 años, que no deje a mi hijo solamente como una foto para el recuerdo de ser un luchador pacífico por los derechos humanos”.
Mientras, esta valiente mujer en medio del dolor que supone enterrar a un hijo recuerda el día en que se despidió de Orlando Zapata por última vez. “Cuando llegué al hospital ya había muerto. Todavía estaba blandito. Yo lo toqué, le di un beso, ya estaba tapado”.