reunión de demócratas y repúblicanos
Jueves 25 de febrero de 2010
La esperada cumbre sanitaria entre demócratas y republicanos se ha iniciado esta tarde en Washington con la presencia de los pesos pesados de ambos partidos. El debate, que pretende lograr un acuerdo en cuanto a la reforma del sistema sanitario norteamericano, no parece que desemboque en un acuerdo inminente y las negociaciones entorno a este asunto, una de las principales promesas electorales de Obama, continuarán.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha iniciado este jueves la reunión de seis horas en Blair House, frente a la Casa Blanca, cumbre crucial entre representantes demócratas y republicanos para tratar la reforma del sistema sanitario estadounidense.
Barack Obama, flanqueado por el vicepresidente Joe Biden y la secretaria de Sanidad, Kathleen Sebelius, es el principal valedor de la propuesta de ley demócrata y se encuentra entre la espada y la pared puesto que sus reformas no han salido adelante en el Senado. Mientras, sus votantes le presionan para que tome las riendas del asunto y deje de hacer concesiones al partido republicano rebajando las aspiraciones del texto legislativo.
El presidente norteamericano inició su discurso ante los asistentes a la cumbre recordando la cantidad de cartas que le llegan a la Casa Blanca instándole a que haga algo sobre la sanidad, un sistema que deja sin cobertura médica a millones de norteamericanos. "Cada año son más familias, más pequeñas y medianas empresas las que ven cómo sus primas son aumentadas por las compañías de seguros, esto no puede seguir así", señaló Obama.
Estados Unidos, que ha visto como el precio de sus primas sanitarias se doblaba en los últimos diez años, verá como éstas se incrementará de nuevo en un 100 por 100 de nuevo en la próxima década, según las previsiones que maneja la Casa Blanca. A la reunión asisten 20 representantes republicanos y 22 legisladores demócratas.
Obama, durante su discurso, más cercano de lo habitual para este tipo de reuniones, recordó a los asistentes la excelente cobertura médica de la que disfrutan los políticos, pero que ésta no es la habitual entre los ciudadanos. Además, en un episodio nada habitual, el presidente recordó los casos de su madre y de su hija cuando no gozaban de cobertura médica y que casi les causa la muerte.
"Todos los presentes queremos que el sistema funcione, es un asunto complicado y seguro que habrá polémica, pero debemos centrarnos en las cuestiones que nos unen y no en las que nos separan", recordó Obama.
El presidente norteamericano defendió su propuesta indicando que "el plan que proponemos funciona dentro del sistema actual, ya que permite a muchos acceder a una cobertura médica y, a los que ya la tienen, mejorarla".
En un tono conciliador, el presidente norteamericano tendió la mano a los republicanos para llegar a un acuerdo. "Existen propuestas en ambos bandos, es nuestro trabajo crear puentes entre las diferentes posturas", señaló Obama, quién apeló al compromiso que tienen los políticos con Estados Unidos y sus ciudadanos. "Los americanos nos piden, quieren que avancemos en este asunto".
"Empezar desde cero"
Por parte republicana tomó la palabra el senador por Tennesse Lamar Alexander, uno de las voces más críticas con el plan sanitario propuesto por Obama.
Alexander inició su discurso recogiendo el guante de Obama y coincidiendo con él en el sentir mayoritario de la ciudadanía por que este asunto se solucione. "Queremos que usted (por Obama) tenga éxito, porque eso significaría que Estados Unidos sale ganando, pero no acosta de aumentar el cargo a los bolsillos de los estadounidenses", indicó el senador republicano.
"Debemos empezar de cero en la nueva legislación sanitaria porque la actual propuesta implicará más gasto en primas, un mayor gasto sanitario y un mayor coste de los seguros", señaló Alexander que añadió que "hay que crear una nueva ley, debemos trabajar juntos para reducir los gastos sanitarios".
Ante las críticas que ha recibido su partido por la falta de propuestas para reformar el sistema financiero, Alexander señaló que "somos incapaces de hacer una propuesta integral. Este país está demasiado descentralizado como para que una propuesta de esta magnitud funcione de verdad". El senador republicano añadió que "no podemos reescribir las normas de un sector que representa el 17 por ciento de la economía del país".
En cuanto a la opción de que Obama se salté la vía legislativa y apruebe la ley unilateralmente, Alexander señaló que no se puede subyugar la reforma "a la tiranía de la mayoría, muchas veces la minoría tiene razón”.
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