Alieto Guadagni | Viernes 26 de febrero de 2010
El mundo espera la recuperación económica durante este año, por eso es alentador que el FMI pronostique que en el 2010 el PBI mundial aumentara el 3,9 por ciento, recuperando así la caída registrada en el 2009. Claro está que no todos crecerán al mismo ritmo, ya que algunos crecerán mas, otros menos y unos pocos nada; como siempre el crecimiento estará nuevamente liderado por los asiáticos, traccionados por la poderosa locomotora china que avanza al 10 por ciento anual y por la India que crecerá a casi el 8 por ciento. En su conjunto los países emergentes y en desarrollo se estima crecerán al 6 por ciento, o sea al triple que los países avanzados. Se espera que América Latina crezca pero no mucho (3,7 por ciento), o sea mas del magro 2,1 de los países ricos pero a menos de la mitad de los asiáticos.
Señalemos que en el mundo crecen de manera sostenida únicamente los países que invierten una fracción sustancial de su PBI, no solo en capital físico sino también en recursos humanos y avances tecnológicos. Los países en desarrollo vienen creciendo en esta década mucho más las naciones industrializadas, lo cual no debe sorprender a nadie cuando uno se informa que estas naciones, particularmente las denominadas “emergentes” , invierten más del 30 por ciento de su PBI mientras que las naciones ricas invierten apenas el 20 por ciento. Nadie se puede asombrar que China crezca al 10 por ciento anual si es que ha venido invirtiendo en los últimos años más del 40 por ciento. Atrás de China viene el otro gigante asiático, India, que también crece fuertemente y que está invirtiendo sostenidamente 38 por ciento de su PBI. Si miramos a América Latina vemos que la región crece mucho menos que Asia y simultáneamente registra índices de inversión inferiores; según Cepal el año pasado la inversión bruta en formación de capital fijo en la región se ubico en apenas el 20 por ciento.
Si la inversión es la clave para avanzar productivamente no podemos olvidar que el sustento principal de la inversión de un país es su propio ahorro interno, claro que la inversión externa puede también jugar un papel positivo de carácter complementario y de apoyo al esfuerzo propio de un país, pero nunca como sustituto de su ahorro. Los países que más crecen son los que más invierten, si pero los que más invierten son lo que más ahorran. Existe una clara correlación entre crecimiento económico y ahorro interno. Todos los países que ahorran más que el promedio mundial del 24 por ciento del PBI crecen por encima del promedio mundial; China lidera el crecimiento mundial y su nivel de ahorro se ubica al nivel record de alrededor del 45 por ciento del PBI, India supera el 40 por ciento. Hemos visto que los asiáticos crecen a más del doble que los latinoamericanos, no cual no es una sorpresa si ahorramos menos de la mitad que los asiáticos (22 versus 47). Los países avanzados son los que menos ahorran lo cual es razonable, salvo el grave desequilibrio externo producido por el escaso esfuerzo de ahorro interno en los Estados Unidos, que en el año pre-crisis (2008) registraba apenas 12 por ciento del PBI como ahorro, cifra muy inferior a la de los países del euro (21 por ciento). Si miramos el mundo desde América Latina es evidente que es necesario aumentar el ahorro interno para sustentar niveles de crecimiento que permitan abatir la pobreza, pero este esfuerzo debe ir acompañado por renovados flujos de inversión externa que aporten innovaciones tecnológicas y apertura de nuevos mercados externos. Esto requiere estabilidad institucional, reglas estables y competitivas y niveles mínimos de corrupción; todo esto sirve para atraer capitales pero también para evitar la fuga de capitales propios que es una amenaza que afecta negativamente la expansión productiva.
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