Opinión

Tragacete, ciervo de oro

Antonio D. Olano | Sábado 27 de febrero de 2010
Si un aspirante a genio cinematográfico no es seleccionado para festivales como los de Cannes o San Sebastián, posiblemente tenga su compensación en uno de los centenares de certámenes que se prodigasen en cada rincón de la geografía española.

Tal prodigalidad en galardones puede ser la fórmula mágica para combatir la pandemia española más perniciosa, esa enfermedad que se llama envidia (por favor, dejen de llamarle “envidia sana” puesto que no hay ninguna enfermedad que lo sea). Que fulanita obtuvo un "Oscar", su vecina exhibe un Goya, una caracola, una farola… Dicen que a todos nos iguala la muerte. Más cierto es que esa igualdad se obtiene a base de galardones sean o no importantes. Dentro de cien años, se dice, todos calvos. Pero no antes de ser premiados.

Quiero referirme a uno que si es, de verdad de la buena, de excelente calidad. Ha llegado a su décima edición, tiene como escenario el restaurante "San Nicolás" de Cuenca y reaparece cada año con motivo de las "Jornadas Nacionales Gastronómicas de Caza" . Los jurados acordaron otorgar el Ciervo de Oro honorífico, con motivo del décimo trofeo a Don Juan Carlos, excelente aficionado a la cinegética, “vacaciones de humanidad” como llamó a la caza don José Ortega y Gasset. Lo anunció el portavoz de los jurados, ese magnífico Celso Vázquez, que lo mismo hace de presentador que de fotógrafo de los eventos que se precien de importantes.

En la reciente edición del gran invento de Adolfo Castillejo y su espléndida familia, actuó como pregonero un escritor importantísimo que, extrañamente, no está en la Real Academia: Jaime Salóm.

Recordó cosas, hombres y nombres de Cuenca, verbigraci al poeta Federico Muelas, cuyo centenario de su nacencia se conmemora alli y ahora. Pidió que una roca de la Ciudad Encantada perpetúe sus versos. Sea. Y entregó el trofeo a Tragacete, que nació cazando. No siempre con la escopeta sino cogiendo a mano a las perdices. Suma los máximos galardones de su dedicación. (Antes que él recogieron el Ciervo de Oro el político José Bono, Samuel Flores, Miguel Delibes, Victoria Abelló, "Seprona", etc.)

Adolfo Castillejo realiza, con su esfuerzo y un entusiasmo sin límites, una gran tarea con la Fundación Leticia Castillejo dedicada a la investigación contra el cáncer. (Teléfono: 969 238531).

Y sumándose a la petición de sus paisanos conquenses, lucha y exige que en el año 2016 Cuenca sea designada Capital Cultural Europea. Premio que se ha ganado a través de toda su Historia. Esperemos, exijamos, que pronto nos acerque a “la mejor escapada” el tan deseado AVE que, sin duda, nos hará más cercana una ciudad maravillosa que, se lo prometo y juro, también existe.

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