crítica de cine
Sábado 27 de febrero de 2010
Peter Jackson acaba de estrenar en España un irregular thriller que camina entre la más pura y sórdida realidad y la mágica fantasía.
Después de dirigir la trilogía de El señor de los Anillos y antes de comenzar a rodar dos películas basadas en la novela El Hobbit cuyo estreno está previsto para 2012, el director Peter Jackson acaba de estrenar en España un irregular thriller que camina entre la más pura y sórdida realidad y la mágica fantasía. Ambientado en los años 70, las escenas del mundo que conocemos se alternan milimétricamente con aquellas que quieren representar el limbo o el paraíso, esos lugares, absolutamente psicodélicos en la película, que no vemos, pero que tantas veces imaginamos.
El personaje protagonista recuerda enseguida al de la niña de Camino, el filme de Fesser que se llevó seis premios Goya en 2009, e incluso la actriz Saoirse Ronan guarda un gran parecido con Nerea Camacho. Sin embargo, los paralelismos entre las dos protagonistas se van separando a medida que cuentan su dramática historia entre la vida y la muerte. Mientras que en la cinta española, es una enfermedad grave lo que enfrenta a toda una familia, especialmente a la niña, al dolor y a un mundo desconocido, en el último trabajo del director neozelandés, el asesinato a manos de un vecino pederasta es lo que trunca los inicios de una adolescente de 14 años en el amor y la independencia.
Y si en Camino la muerte es el final de la historia, en The Lovely Bones, basada en la novela homónima de Alice Sebold que tanto éxito tuvo en Estados Unidos precisamente después de un hecho traumático como el 11-S, la muerte es el inicio de la historia narrada en primera persona por la chica después de haber dejado de existir en este mundo. Ella se encarga entonces de enseñarnos el otro mundo, o mejor dicho uno de ellos, el Intermedio, una especie de limbo desde el que intenta desesperadamente, por una parte, mandar consuelo a los miembros de su familia que lloran su pérdida y, por otra, vengarse desenmascarando al asesino en serie, antes de poder descansar definitivamente en el Cielo.
El reparto que acompaña a la joven actriz que Hollywood encumbró tras su aparición en Expiación, es de una extraordinaria solidez. Rachel Weisz, Mark Wahlberg y Susan Sarandon son los encargados de representar a los miembros de la familia y de ilustrar el modo completamente distinto que tiene cada uno de ellos para hacer frente a la inesperada tragedia. Pero, sobre todo, destaca la fantástica interpretación de Stanley Tucci en el difícil papel del asesino y que le ha valido la merecida nominación al Oscar al Mejor Actor Secundario.
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