Rafael Ortega | Domingo 28 de febrero de 2010
No es que vaya a ir a formar parte de la Curia, no. Lo que se comenta en los mentideros del Palacio de Santa Cruz, antigua cárcel de nobles, y sede oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores, es la salida del Ministro, Miguel Ángel Moratinos, con destino a la Embajada ante la Santa Sede. Una salida que podría producirse tras la remodelación del gabinete de Zapatero que tendría lugar después del 30 de junio, o sea cuando finalice esta difícil Presidencia Española de la Unión Europea.
Esta situación podría desencadenarse a consecuencia del deseo de Francisco “Paco” Vázquez de dejar el Palacio de España en Roma, para volver a la política nacional a través de su nombramiento como Defensor del Pueblo, ya que Enrique Mújica tiene que dejar el cargo. Vázquez sabe que su “misión” ante el Vaticano ha tocado a su fin, pues ha conseguido calmar las aguas del enfrentamiento entre Iglesia y Gobierno socialista, con el frenado al deseo de algunos de Moncloa de poner punto y final a los Acuerdos entre Iglesia y Estado, y, aunque esto parezca banal, a la restauración del magnífico Palacio. Una situación parecida a la que en su día vivió Fernando María Castiella, que en 1953 logró negociar el famoso Concordato y restauró también el Palacio de España.
Vázquez que es católico, apostólico y romano, ha tenido que navegar en una trainera repleta de remeros que bogaban siempre hacia la izquierda más radical y eso, suponemos, le ha dado más de un disgusto. Además es consciente de que bogando solo en una dirección, únicamente se dan vueltas en el mismo sentido, que no es precisamente el suyo. Sabe también de las dificultades de Zapatero y su vuelta a España, sería muy bien vista por sectores de la izquierda católica que desean un recambio en el liderazgo de su partido, o a la espera, sino de la cabeza del partido, sí a un alto cargo institucional, como podría ser la sucesión de José Bono.
Moratinos, por su parte, es diplomático de carrera y católico de creencias. Ha remodelado también el Palacio de Viana, como en su día hiciera Castiella, nada más llegar de Roma, y va a Misa a la cercana Colegiata de San Isidro, ya que la pequeña capilla del Palacio ha desaparecido. Sus tiempos de “alianza de civilizaciones” y de mediador en Oriente Medio han pasado a la historia, y, suponemos, que, como católico, las debe pasar canutas en temas como el aborto o el próximo que se esta manejando ya desde el taller de la Moncloa, como el de la eutanasia.
El actual ministro de exteriores no sería mal visto en los salones vaticanos y tiene buena sintonía con el Secretario de Estado, Bertone, y con el cardenal Cañizares, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y los Sacramentos, lo que es una buena tarjeta de visita.
Sabemos que este asunto puede sorprender a algunos, pero no olviden nuestros lectores que el seguro cambio de gobierno, hace que cada uno vaya buscando sitio en este difícil tablero y que todos los caminos, sobre todo los buenos, conducen a Roma.
TEMAS RELACIONADOS: