gastronomia

El corazón Thaï de Madrid

Thaï Gardens

Domingo 28 de febrero de 2010
Tan sólo con poner un pie en el Thaï Gardens uno se siente muy lejos del Paseo de la Habana madrileño. Acogidos por su creador, Emilio Carcur, con una atención poco común en locales de la capital, no es difícil sentirse por una noche especial.


Thaï Gardens es un restaurante con magia y sensibilidad. Incluso, es más que eso. En sus paredes se custodia una filosofía de vida: la filosofía Thaï donde están presentes los cuatro elementos.

El sonido del agua al caer por las cascadas; la elegante vegetación y el color de flores escogidas con mimo; la luz tenue que, juguetona, cambia de intensidad a lo largo de la velada; y el aire sosegado que se respira, contribuyen al logro del objetivo que Emilio Carcur se había fijado cuando, en 1995, abrió en Madrid el primer restaurante tailandés de España: “viajar a Tailandia y olvidarse por unas horas que nos encontramos en el Barrio de Salamanca”.

Interior del Thaï Gardens del Paseo de la Habana. Madrid



Sus camareras, vestidas al estilo tradicional con túnicas blancas y flores rojas en el pelo, son la imagen del país de las mil sonrisas. Con delicadeza y discreción se convierten en las guías del rito gastronómico que protagonizamos e iniciamos con el surtido Thaï Gardens: Brochetas Kai Satee, de pechuga de pollo marinado en leche de coco y hierbas; Rollitos de primavera Poh Pia; Colas de langostinos Khung Phom Phan, envueltas en una fina pasta de arroz; y la ensalada de Vermicelli, de cabello de ángel preparado al estilo thaï con pollo, limón y apio.

A continuación, degustar los platos estrella de la carta diseñada por Tasanai Phian-O-Pas, directora de cocina y cofundadora de Thai Gardens, es siempre una buena elección para el principiante: el solomillo de buey Mapraw al curry verde, especie que representa para los tailandeses el refinamiento culinario; las Perlas thaï, vieras salteadas en hierbas aromáticas; y la lubina al vapor con hierbas y jengibre. Los platos son elaborados con productos traídos semanalmente de Bangkok.

Como es costumbre en Tailandia, conviene acompañar estos manjares con Thaï Hom Mali (arroz blanco perfumado) y así lograr una mezcla armoniosa de sabores.

De pronto, mientras el paladar disfruta de los matices gastronómicos del Reino de Siam, la conversación se ve respetuosamente interrumpida por el tañido de una campana que pulveriza con más magia el ambiente.

Las frutas, finamente preparadas, son ideales para terminar esta degustación: melón, piña, mango, pomelo, papaya… Y, por qué no, un té de naranja natural o cualquiera de los que se ofrecen en una variada carta de infusiones.

Antes de marcharse, no desaproveche la oportunidad de descender a la planta baja para contemplar por unos minutos uno de los documentales de Tailandia que anima a cualquiera a coger un avión de inmediato para tomar los manjares que acaba de degustar in situ.

Merece la pena.

Interior del Thaï Gardens del Paseo de la Habana. Madrid



THAI GARDENS
Paseo de la Habana, 3
91 577 88 84
Servicio aparcacoches
www.thaigardengroup.com

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