medioambiente

Animales casi humanos

crónica salvaje

Lunes 01 de marzo de 2010
A pesar de la notable diferencias evolutiva que existe entre los seres humanos y el resto de animales del planeta, hay algunas especies que destacan por determinados comportamientos o habilidades que nos recuerdan que, en el fondo, el hombre no es más que otro miembro de la naturaleza y que esas diferencias con el resto de la fauna pueden ser mucho más pequeñas de los que nos imaginamos.

Los animales pueden llegar a ser muy humanos. Al menos eso es lo que se desprende tras observar las habilidades de las que hacen gala determinadas especies salvajes.

Si bien es cierto que el ser humano ha llegado al punto más alto de la escala evolutiva del reino animal, determinados comportamientos animales nos recuerdan que el origen de todo habitante de este planeta vivo es el mismo. Tal y como defendió Charles Darwin en su "Teoría de la evolución", los animales tenemos una misma raíz y, con práctica o un cierto desarrollo, las habilidades no dejan de ser rasgos evolutivos comunes.

De este modo, no es novedad la fidelidad y el sentido protector de los perros hacia sus dueños, algo que transciende mucho más allá del sentido de dependencia entre amo y mascota. Asimismo, los canes pueden llegar a sufrir patologías casi exclusivas de los humanos fruto de la convivencia con sus dueños. Así, no son nuevos los casos de perros con estrés, ansiedad o depresión.

También, en este sentido, podemos encontrar a cuervos o monos que han logran fabricar, en experimentos contrastados por todo el mundo, herramientas de cierta complejidad que utilizan para fines concretos. Así, los cuervos, y otras especies como el quebrantahuesos, usan piedras para abrir cáscaras o caparazones y, de este modo, conseguir comida. Especialmente hábil es el Corvus moneduloides, una especie endémica de Nueva Caledonia, capaz de fabricar herramientas complejas a partir de palos y hojas.


Un cuervo logra su alimento usando un palo como herramienta

Pero, no siempre las habilidades tienen objetivos tan simpáticos. No son pocas las especies animales que se han especializado en robos. Así, gaviotas, cuervos, zarigüellas, mofetas, ardillas o hurones pueden llegar a convertirse en hábiles intrusos en nuestros hogares con algo de tiempo y práctica.

Por su parte, los monos pueden llegar a realizar operaciones matemáticas complejas y resolver problemas de lógica. En este sentido, hay determinadas especies primates que, basándose en su comportamiento, recuerdan mucho a las interacciones humanas llegando a transmitir duelo por la muerte de un compañero, fidelidad a una pareja o temor ante un miedo común.

Otro ejemplo que nos ofrecen los monos, que tienen el vínculo evolutivo más cercano con los seres humanos es el del sexo. Ciertas especies rompen con la tendencia habitual a la hora de procrear y, en vez de utilizar la postura clásica del reino animal (el macho detrás de la hembra), utilizan la conocida como postura 'del misionero'.

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