Desde el 27 de febrero y hasta el próximo 9 de marzo, el teatro Albéniz de la Comunidad de Madrid acoge "Sangre", un espectáculo que aglutina tradición y modernidad a partes iguales. Noventa minutos de baile y cante que logran que se nos caliente la sangre. Perfectas coreografías y un puntito de improvisación hacen que esta función sea un sueño inolvidable. Rojas y Rodríguez, a la cabeza del Nuevo Ballet Español, están en lo más alto y es ahora, después de 12 años cuando ven recompensado su trabajo en nuestro país. Charlamos con Ángel Rojas, 50% de Rojas y Rodríguez.
-"¿Más tradición o más modernidad en "Sangre"?Nosotros nunca hemos huido de los tópicos; de la peineta, del lunar... esas cosas siempre han estado, sólo que de una forma actualizada. Nosotros contamos la historia de nuestro tiempo.
-Uno de los momentos destacados en Sangre son sus solos ¿qué se siente en ese Barruntando?-Yo flipo. El 75% del solo está improvisado, por lo que es una aventura diaria, es tirarte a la piscina, es tirarte a los leones todo los días, y eso es muy agradable. Normalmente los leones no muerden, pero cuando muerden da "gustito". Es estar solo con ocho músicos y una partitura y ponerte a improvisar. Es una virtud que yo tengo y eso es maravilloso.
-¿Qué le da a "Sangre" la música en directo; la guitarra, el violín o la voz de María del Mar Fernández?Le da vida, le da pasión, le da sangre a borbotones, sangre de gente diferente, con diferentes visiones, le da energía y eso hace vibrar al público. Nosotros siempre trabajamos con música en directo.
-"Sangre" es una sucesión de palos flamencos, bulerías, tangos, un zapateado que pone los pelos de punta... ¿alguna predilección?
Me encanta bailar por tangos. Es una herencia que me ha dejado el maestro Canales. Tuve la suerte de tener esa misma forma de sentir, la misma forma de movimiento. Yo me desenvuelvo por tangos. Yo me lo guiso, yo me lo como.
-¿Cómo entiende la danza su otra mitad, Carlos Rodríguez?La entiende en toda su extensión, la entiende desde la amplitud, desde el conocimiento… ya no es cómo la entienda, es que la hace entendible, y eso es lo más importante. Es como si hablara a un niño pequeño, muy despacito, muy masticado.
-Carlos asegura que no le gusta el flamenco puro...Los absolutismos nunca son buenos. Carlos es menos flamenco que yo, tiene otra forma de sentir. Yo puedo escuchar un disco de Chocolate y a lo mejor Carlos no. En este espectáculo hay cante jondo, hay lunares y peinetas y todos los "topicazos" que te puedas echar a la cara. Uno se tiene que reinventar como Madonna; es una señora muy respetable, no sabe bailar, no sabe cantar... y es una diosa.
-Su sueño siempre ha sido bailar y con el tiempo tener su propia compañía... ¿pensó que el Nuevo Ballet Español llegaría a ser lo que es hoy en día?Hemos trabajado tanto y tan rápido que no hemos tenido tiempo de pensar en esas cosas. Ahora es cuando nos estamos dando cuenta de la dimensión que está cogiendo el proyecto, la dimensión popular que Rojas y Rodríguez están teniendo. Yo ni lo he querido ni lo he buscado. De repente hay un fenómeno fan en medio de todo eso, que se agradece porque son fans muy respetuosos. La web está saturada de mails de gente que quiere saber tu talla de calcetines. Nosotros no estamos acostumbrados a este fenómeno. Nos hemos pasado mucho tiempo trabajando, esa es nuestra mayor virtud, el trabajo, dar calidad y prestigio a un arte español que es único y genuino.
-¿Tenemos en España muchos bailaores y muy pocos bailarines?Tenemos mucha gente que tiene la cabeza del revés, pero eso no sólo pasa en el arte. En el baile, y no te hablo de caras conocidas, por ejemplo en Madrid, hay un desconocimiento tremendo; ahora todo el mundo quiere ser como Farruco, y Farruco sólo hay uno, único y genuino, y todo lo que se asemeje a él será una cómica imitación. Eso es algo que no se estudia, se nace así. Hay mucho talento pero muy mal aprovechado, porque la gente está loca por la fama, todo el mundo quiere ser famoso ya. Nadie se sacrifica por una profesión, el artista que está metido aquí es por pasión. La gente quiere trabajar poco y ganar mucho, y eso tiene las patas cortas. Nosotros, ahora, después de doce años estamos viendo recompensado nuestro trabajo en España, ya que en el extranjero hace muchos años que tenemos éxito. Pero yo no me quejo, yo sabía que este momento iba a llegar, simplemente debía tener paciencia y no dormirme en los laureles, seguir trabajando por y para mi profesión, por y para mis compañeros.
-Entonces ¿el bailarín nace o se hace?El bailarín se puede hacer, el duende nace.
-Hace tiempo afirmó que el flamenco necesitaba un cambio ¿sigue luchando por ello?Ese cambio poco a poco se va realizando. El otro día me pasó una cosa muy curiosa en un taxi. El taxista era un chico muy joven, de unos 24 años y hablando con él me sorprendió porque era muy aficionado al flamenco. El flamenco entra por El Barrio, por Ketama o incluso por Andy y Lucas, en ese sentido, musicalmente ya ha ido cambiando. Nosotros estamos teniendo ahora, sorprendentemente, un público muy joven y eso es algo muy importante para este arte en general. Un público que flipa, que grita, eso parece un concierto. Ese público, algún día llevará a sus hijos al teatro.
-¿Qué se le pasa por la cabeza cuando ve sus caras forrando marquesinas y autobuses?
Eso es algo que está ahí, que pasa. Se expone durante un mes y después pasa. No hay que cambiar tu forma de ser. Yo hasta hace veinte días para la señora del tinte era un cliente como otro cualquiera, ahora soy una persona que sale en el periódico, y a ella eso le hace ilusión, pero nada más. Yo sigo siendo el hijo de mi madre, me sigue gustando la tortilla de patatas y ahora me voy a ver a mi sobrina, que es lo más grande que tengo. No he cambiado para nada, la gente sabe quiénes somos y de qué palo vamos. Puedo dormir tranquilo, viajar en metro... la gente te pide un autógrafo, pero ya está.
-Doce años bailando, reconocimiento de la crítica internacional, premio al Mejor Bailarín Sobresaliente o Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid 2006 entre otros muchos galardoness... ¿Dónde quieren llegar?Uf! No sé dónde queremos llegar. Yo personalmente no quiero llegar a un punto donde no pueda controlar mi propia carrera. Sé lo que no quiero, no quiero estar en manos de tiburones, eso está claro. Yo controlo mi carrera, yo decido lo que quiero y cómo lo quiero hacer. Me conformo con elegir lo que hago; escoger mi guión y cómo contar mis historias. Este es un privilegio que no me gustaría perder. De momento quiero seguir siendo feliz y ya veremos lo que pasa en el futuro.
Y hablando de futuro... ya tienen en mente su próximo proyecto Baile de Máscaras, un encargo de la Comunidad de Madrid para celebrar el Bicentenario de la Guerra de la Independencia ¿alguna sorpresa?Habrá bastantes sorpresas en este espectáculo. "Sangre" es un espectáculo hecho para que gire por el mundo, hecho para el público. "Sangre" es un superventas, por decirlo de alguna manera. Baile de Máscaras es más exquisito, también mucho más arriesgado porque cuentas una parte primordial de nuestro país. Es subir un escalón en la carrera de Rojas y Rodríguez. Yo he elegido un personaje que me apasiona, que es Fernando VII y Carlos es Goya. La música es de José Nieto, no puedo decir más que maravillas de él. También se va a mezclar la palabra en directo porque hay varios actores. Es un espectáculo muy complejo y muy comprometido. Estamos muy contentos de que nos hayan ofrecido este proyecto y de poder contar la historia desde el tiempo en el que estamos ahora. El espectáculo se estrenará el 5 de septiembre en la plaza de toros de Móstoles, donde por cierto, el Nuevo Ballet Español es compañía residente.