Opinión

De Juana volverá a España

Martes 02 de marzo de 2010

El juez norirlandés que preside el proceso de extradición de José Ignacio de Juana Chaos dictaminaba ayer la entrega del ex preso de ETA a la Justicia española. La acusación ante la que debe de responder De Juana versa sobre una carta leída en su nombre durante un acto público, en la que el etarra venía a justificar la actividad terrorista de ETA. Con arreglo al Código Penal vigente, semejante conducta se considera enaltecimiento del terrorismo y, por tanto, un delito castigado con pena de cárcel. Probablemente ahora haya que asistir al circo que la izquierda abertzale -y gran parte del nacionalismo vasco- montará en torno a este asesino irrecuperable para la sociedad, pero ni sus patéticos numeritos ni las intervenciones interesadas de unos y otros paralizarán la acción de la justicia.


La puesta en libertad de De Juana escoció sobremanera a una ciudadanía perpleja ante lo barato que salía asesinar en España. Tampoco parecía relevante el vanagloriarse de crímenes execrables, no arrepentirse y mantener permanentemente una situación de chulería intolerable. Pero, desgraciadamente, era legal. Nada que objetar a que un preso que cumpla su condena salga de prisión una vez pasado el plazo de reclusión pertinente. Ocurre que De Juana nunca se arrepintió, no fue precisamente un preso modelo, y redimió ingentes cantidades de días de condena con certificados de estudio más que sospechosos, y con “servicios sociales” del calado de barrer una celda, por ejemplo. De Juana se aprovechó de unas leyes que no dudó en saltarse cuando mataba y extorsionaba. Esas mismas leyes servirán ahora para estrechar el cerco contra un asesino que, a día de hoy, sigue estando orgulloso de lo que hizo. Probablemente, la acusación sea menor, y de haber condena, ésta será leve. Pero al menos el terrorista sentirá en su nuca el aliento de la justicia, para que tenga claro que, esta vez sí, delinquir no le resultará tan barato como antaño.