Domingo 07 de marzo de 2010
La andadura del presidente Hondureño, Porfirio Lobo, empezó de manera dubitativa. Su toma de posesión se saldó con una pobre representación oficial extranjera; apenas unos cuantos países enviaron legaciones al más alto nivel. De hecho, la mayoría de estados miembros de la Unión Europea estuvieron representados por sus respectivos encargados de negocios. Y aunque hay que señalar que no todos los estados europeos tienen delegación consular en Honduras, lo que hacía compresible su no asistencia, la sensación que se percibía de todo ello era de un cierto recelo hacia el nuevo gobierno hondureño. Pero parece que las cosas empiezan a funcionar, y buena prueba de ello son las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores, Mario Canahuati, quien anunciaba que ha acordado con sus homólogos de la región el retorno de su país a la Organización de Estados Americanos -OEA- y al Sistema de la Integración Centroamericana -SICA-, organismos de los que fue suspendido tras la violación de la Constitución, el enfrentamiento con el poder Judicial y Legislativo y la ilegal detención y expulsión del país de Manuel Zelaya.
Aquella situación sumió al país en una espiral de confusión y violencia que sólo pudo reconducirse con la celebración de las elecciones que ganó Porfirio Lobo. Dichas elecciones fueron limpias y con un lato grado de participación, por lo que no acababa de entenderse el exceso de prudencia de la comunidad internacional a la hora de otorgar un voto de confianza a las nuevas autoridades hondureñas. Guatemala y El Salvador, apoyados por Estados Unidos, han sido quienes han dado el primer paso, conscientes de que Honduras merece una oportunidad. No sólo eso, sino que han podido constatar que el país centroamericano empieza a recuperar el pulso, lejos ya de perniciosas injerencias chavistas. Es ahora el turno del resto de países del continente. Y de la Unión Europea, con el país que la preside a la cabeza, España, cuyos inicios con la administración de Porfirio Lobo no fueron quizá los más oportunos y meditados.