Hotel Santo Mauro de Madrid. Se hace un silencio ante la llegada de un actor que impone. Sólo el click de las cámaras de los fotógrafos rompe la tranquilidad de una fría mañana de invierno. Sesenta y siete años le contemplan y, lejos de estar acabado, Harrison Ford supo resucitar –hace unos cuantos meses- al mejor Indiana Jones. Dicen que la edad le ha vuelto un poco "cascarrabias" y, aunque nunca ha sido un derroche de simpatía, siempre ha sido un experto en guardar las apariencias. Ante las preguntas incomódas, el actor se convierte en un experto en sacar el látigo y poner a cada uno en su sitio. Juega con ventaja porque sabe que se le respeta al ser el único actor que jamás ha muerto en una película. Es el héroe por excelencia, el último caballero de Hollywood, el eterno amante, el seductor número uno… con permiso de Clooney. Viéndole pasear por cualquier calle del mundo, de la mano de su novia Calixta Flockhart, solo, sin guardaespaldas ni asesores de prensa, casi te olvidas que es uno de los actores más taquilleros del mundo y que encarna, como pocos, la quintaesencia de cualquier fantasía femenina. Con más arrugas que hace veinte años, pero el mismo cuerpo atlético de antaño, Ford viene dispuesto a arrasar de nuevo en las taquillas de todo el mundo. ¿Su última apuesta?: Medidas extraordinarias, donde da vida a un investigador que busca remedio para la extraña y casi desconocida enfermedad de Pompe.
-Al principio de mi carrera –comenta- rodaba las películas cuyos guiones me llegaban después de pasar multitud de filtros. Apenas podía implicarme. Por fortuna, las cosas han cambiado con los años y ahora puedo llegar incluso a producir los proyectos que me gustan. Este es uno de los casos. Las virtudes humanas de la historia original, basada en un hecho real, es lo que me llevó a implicarme por completo en la producción. Mi deseo es que la cinta emocione al público como me emocionó a mí.
-¿Por qué decides producir una historia como ésta?-A mi edad decido hacer las cosas por el simple hecho de que me apasionen. Producir una película no implica solo poner dinero. Lleva mucho más trabajo y, en algunos casos, muchos años de entrega. Yo he estado muy encima de este proyecto. Ha sido algo muy personal.
-Como lo habrá sido interpretar a un científico.-Lucho por interpretar personajes diferentes. No creo que sea bueno que un actor se estanque en un perfil determinado. Este era un aliciente más para que me atrajese esta historia..
-Han empezado a oírse nuevos rumores sobre una próxima entrega de Indiana Jones. Spielberg dijo que,el dia que le entregaste el Oscar por La lista de Schindler, le dijiste al oído: "¿para cuándo el nuevo Indiana Jones?", que sería el quinto!!! -…para cuando haya un buena historia guionizada,yo estoy preparado. Respecto al episodio del Oscar, es cierto. Era un momento muy feliz en la vida de Steven y supuse que no se resistiría. Tuve que esperar muchos años, pero lo conseguimos. Supongo que mi perseverancia le convencerá para rodar de nuevo.
-¿Y ese nuevo Indiana, el de la cuarta entrega, llegó en el momento oportuno? -Sin ninguna duda. Para mi fué muy emotivo revivir a Jones, volver a coger el látigo, vestirme la cazadora de aventurero y ponerme el sombrero (que, por cierto, lo hacen en Sevilla). En este momento de mi vida, es un tributo a mi actividad profesional (y, por primera vez en la conversación, el héroe se vuelve vulnerable y se emociona).
-¿Hay algo que, a estas alturas de esa vida, no quieres que sepamos de ti? -No hay nada que pueda sorprender de mi vida. No tengo grandes secretos, ni llevo una vida paralela. Lo que ocurre con mi profesión es que me obliga a vivir en una pecera, de cara a todo el mundo. Eso hace que no puedas esconder nada.
-Un reto realmente intenso.-La verdad es que sí. Yo no busco experiencias excitantes, ni intento huir de nada. Ten en cuenta que soy padre, tengo un hijo pequeño (se refiere al niño adoptado por su novia) al que tengo la responsabilidad de cuidar, criar, educar... ¡¡esa sí es una experiencia excitante!. Disfruto haciendo las funciones de padre.
Harrison Ford interpreta a Indiana Jones.
-¿Esa faceta te ha hecho descubrir cosas que antes desconocías? -No puedo negar la evidencia. Tengo una cierta edad y eso me ha permitido conocerme bastante bien, pero la vida te va dando sorpresas a lo largo de los años. Sé a qué te refieres al hacerme esta pregunta. La edad me ha hecho más estable y me ha tensado el músculo de la responsabilidad. Y también me ha permitido disfrutar del enorme placer que da el paladear la libertad y la independencia. En cierta medida, sí he descubierto facetas de mi personalidad que no estaban desarrolladas.
-¿Los años te han dado "otro poso"? -Sé perfectamente lo que la gente piensa de mí. No soy conocido por ser extrovertido precisamente, pero te digo una cosa: no soy nada ególatra, ni vivo absorbido por mí mismo, ni me miro el ombligo todos los días.
-¿Te preocupa que los años vayan dejando huella? -La vejez todavía no se ha convertido en un problema. No me preocupa nada. Creo que todavía estoy preparado para hacer distintos personajes en próximas películas. Las de acción son las que más me gustan. Me moría por volver a ser Indiana Jones…y eso que ya soy un sesentón!! (risas)
-Supongamos que un día estás solo en tu casa, viendo la televisión, y ponen una película de Harrison Ford... ¿qué haría?
-La apago, no me interesa para nada. Las películas que están terminadas son el pasado, ya son historia para mí y no me interesa mi propia historia. Eso no quiere decir que no esté contento con lo que he hecho, pero una vez terminado un trabajo ¡¡me olvido de él!!
-A eso se le llama empezar de nuevo. -En cierta medida sí. Los actores empezamos todos los días, aunque tengamos prestigio y reconocimiento. Somos un poco como vosotros los periodistas. Todos cotizamos en función de lo que vale nuestro último trabajo. Esa es la única verdad de esta profesión.
-Pues tu precio es bien alto. El último Indiana Jones se ha quedado en la historia de las recaudaciones.-Yo creo que fué la muestra de que lo hemos hecho bien y que ha merecido la pena apostar por esta nueva entrega. Ese triunfo es la prueba de que la edad es una mera anécdota. A pesar de mis cerca de setenta años años he podido asumir escenas de riesgo sin especialistas que me doblaran en ellas.