Opinión

El séptimo viaje

Rafael Ortega | Domingo 07 de marzo de 2010
Será el séptimo viaje de un Papa a España. Como ya anunciamos hace semanas en El Imparcial, el próximo otoño, el 6 de noviembre, Benedicto XVI volará de Roma a Santiago de Compostela para ganar el Jubileo, como “peregrino y testigo de la Fe” y un día después, el 7, se trasladará Barcelona para consagrar el Templo de la Sagrada Familia. El llorado Juan Pablo II visitó nuestro país en cinco ocasiones durante su largo y fructífero pontificado. El primero, en noviembre de 1982, poco días después de la primera victoria socialista, y el último e inolvidable en mayo del 2003, nueve meses antes de una nueva victoria socialista. Benedicto XVI vino a España para asistir al Quinto Encuentro Mundial de la Familias que se celebró en Valencia en julio del 2006.

Un viaje, el séptimo, cuyo anuncio ha sido posible tras una importante labor negociadora de los Arzobispados de Santiago de Compostela y de Barcelona, o lo que es lo mismo de los titulares de sus sedes, monseñor Barrio y el cardenal Martínez Sistach, sin olvidar, claro está a la Conferencia Episcopal Española, y al trabajo de convencimiento que ha hecho el Embajador español ante la Santa Sede, Francisco Vázquez, cerca de Moncloa, pues no tenemos que olvidar que el Papa es además Jefe de un Estado y que como tal vendrá también a nuestro país, es decir con todos los honores, y será recibido por el Rey y por el Presidente del Gobierno. Tampoco hay que obviar lo que se ha movido en la Curia el Cardenal Cañizares, que cada vez tiene más puntos en el Vaticano, y no precisamente de sutura. Por tanto, la invitación ha sido hecha por las dos instituciones, la Iglesia y el Gobierno de España. Esperemos que esta vez, los servicios informativos de Moncloa no confundan el regalo del Papa, un rosario, a la esposa de Zapatero y a la Vicepresidenta del gobierno, Fernández de la Vega-si ésta todavía está en el cargo- por un collar de perlas, hecho que ocurrió en Valencia, confusión, estoy seguro, no realizada por desconocimiento.

Un viaje muy importante porque las elecciones de Cataluña estarán presentes y muchos querrán hacer de esta visita un apoyo al nacionalismo, aunque sólo sea por la consagración de la Sagrada Familia. Pero no hay que olvidar que los servicios diplomáticos del Vaticano son los más importantes del mundo y es difícil que se de un traspié en este sentido. Es más, se comenta ya que las elecciones autonómicas en Cataluña serán el 28 de noviembre, es decir 21 días después del viaje papal. Los discursos, por lo menos las líneas básicas están consensuados, aunque se puede esperar que el Papa, en su alocución en la Catedral de Santiago, hable de “las excelencias de España y del patronazgo del Apóstol a esta gran nación”.

Un viaje muy serio pues será el pórtico al que Benedicto XVI celebre el agosto del 2011, para presidir el Madrid la Jornada Mundial de la Juventud, el gran éxito del cardenal y arzobispo de la capital de España y Presidente de la Conferencia Episcopal, Española, Antonio María Rouco Varela, que vería colmadas todas sus aspiraciones pastorales en vísperas de presentar su renuncia a la sede madrileña por edad.

Un viaje, como se ve, con varios puntos, entre ellos la posibilidad de vislumbrar el futuro de la Iglesia en nuestro país, y porque no, con nuevos cardenales españoles en un próximo consistorio, como puede ser el arzobispo de Santiago, Julián Barrio. Al tiempo.

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